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Graham Sowa: He vivido en Cuba durante tres años. Me gustaría achacar la pérdida de cabello, que se ve claramente en esta foto actual, a los rigores de la vida aquí y a la escuela de medicina, pero probablemente se deba a cuestiones genéticas. Las amistades más fuertes que he hecho durante mi estancia en Cuba han sido con otros autores de este sitio web. La fuerza de esas amistades casi ha restaurado mi fe de que el mundo en la red puede traer cambios tanto fuera de esta como en la vida real. Me he ajustado a utilizar Internet una o dos horas al mes. Mientras tanto he redescubierto cosas tales como pasar páginas de libros, escribir cosas a mano alzada, y tener que admitir que no sé algo en vez de buscar rápidamente la respuesta en Google mientras el profesor no está mirando.

Viviendo en comunidad en una universidad cubana

mayo 25, 2012 | | |

Graham Sowa

HAVANA TIMES — Cuando me han preguntado sobre el estilo de vida y las condiciones en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), las he descrito con frecuencia como “cuarteles militares, pero sin la disciplina”.

Históricamente la escuela donde estudiamos era la Academia Naval de Cuba, lo que podría ayudar con la imagen de  6 a 12 personas en una misma habitación, usando taquillas, durmiendo en literas, y estar siempre al alcance de la vista o del oído de al menos unas cuantas personas.

Cuando reflexionaba sobre los dos años que he vivido aquí, y las pocas semanas que me quedan en el dormitorio, he querido comparar la vida en la residencia universitaria con el clásico del cine americano Animal House (Casa de Animales).

Sin embargo, la analogía sería incompleta en muchos niveles, sobre todo si tenemos en cuenta que nuestro recinto se mantiene libre de alcohol (eso si no se tiene en cuenta la cantidad de alcohol en la sangre de los estudiantes que regresan a la beca durante las madrugadas del sábado y del domingo).

Además, vivimos bajo un conjunto de reglas, que la mayoría de los estudiantes universitarios en los Estados Unidos no la asociarían con un estilo de vida sin compromiso (por ejemplo, no poder salir de la escuela de lunes a jueves).

Así que con las limitaciones de salir o beber durante los días de semana, la situación se describe mejor como vivir uno encima del otro. Y es aquí donde funciona la analogía con la Casa de Animales, porque es cuando entra en juego la agresividad pasiva.

La música alta y los gritos primarios son dos salidas habituales de la masculinidad-alfa. Aquí sólo puedo hablar de mis experiencias al vivir entre hombres, ya que la convivencia entre sexos no está permitida en las escuelas cubanas.

La escuela intenta evitar que entremos en un estado de vida que pueda ser calificado como un requisito para la intervención de las Naciones Unidas, limpiando diariamente las áreas comunes de nuestra vivienda, incluyendo los baños (a las personas que hacen este trabajo no se les paga bien).

Ellos hacen un buen trabajo en cuanto a la limpieza, e incluso botan nuestra basura. Me gusta pensar que sacan la basura porque quieren mantener las habitaciones ordenadas, pero sé, por el método de observación, que botar la basura significa que pueden elegir entre las cosas que estamos desperdiciando.

 

También recibimos inspecciones de limpieza todas las semanas por parte de diversos funcionarios de poderes ambiguos: los chicos del uniforme gris que escriben cosas relacionadas con los mosquitos; los funcionarios de salud vestidos de blanco, que se encogen y sacuden sus cabezas; y los instructores, que saben cómo vivimos, pero sienten completamente satisfechos al poder dar una aprobación a nuestras habitaciones, siempre y cuando empujamos todas las cosas debajo de las camas o en nuestras taquillas para cuando pasa la inspección.

Por supuesto que algunos estudiantes no pueden o no quieren vivir en comunidad. Y es por eso que los precios para alquilar una habitación en Playa Baracoa (un pueblo costero en las afueras de provincia Habana) están más cerca de los precios de alquiler de Centro Habana de lo que deberían estar.

Pero ahora, nosotros, (los estudiantes de tercer año), nos disponemos a irnos. La escuela nos dividirá, principalmente por delegación de cada país, y nos envía a diferentes provincias.

Probablemente la mayoría de nosotros no nos veremos nunca más, ni hablaremos unos con otros hasta que volvamos a nuestros países de origen, donde las velocidades de Internet permiten una vida social digital.

Los norteamericanos somos los únicos que sabemos a ciencia cierta para dónde vamos, ya que nos piden acabar nuestros estudios en La Habana. Esto provoca un resentimiento justificado de los otros estudiantes.

Estoy deseando ver la vida comunitaria en La Habana, es decir, si no decido alquilar una habitación fuera de la beca. He escuchado a otros estudiantes de tercer y cuarto año comparar los dormitorios en la ELAM como “palacios” en comparación con lo que les espera en la ciudad.

Entre las cosas que echaré de menos es el ser despertado por el agua corriendo por el baño a las 6 am, ya que comienza a brotar a través de los tubos vacíos y escupir de los grifos como un coro de camellos enojados.

Echaré de menos al estilo de vida compartida, incluso si “compartir” incluye las cosas que no queremos compartir, al igual que los olores y sonidos.

Extrañaré incluso el lugar donde estudiaba, un dormitorio vacío que sirve como almacenamiento para los armarios vacíos.

Pero, sobre todo, echaré de menos a los chicos con los que he vivido durante los últimos dos años. Realmente espero que todos nos transformemos en excelentes médicos.

 

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4 respuestas a “Viviendo en comunidad en una universidad cubana”

  1. charlene dice:

    Graham: uno sufre muchas cosas de esos internados; pero a la vez, hace amistades maravillosas en ellos. Suerte en tu nueva etapa

  2. lareevolucion dice:

    jajaja No te pongas triste, que ahora es que empiezan las cosas buenas ..

  3. Grahan
    Alguna razon por que los americanos deben quedar en la Habana?

    Grahan is there any reason why the americans should stay in Havana?
    are they afraid you be a spy? :-) I think you will miss more by not visiting an live in a province and see with your own eyes the level of poverty.

    Don’t you feel discriminated even if it is in your favor?

  4. Graham dice:

    Julio-

    Claro que si! No me gusta que los Estados Unidenses estan obligados a irnos a La Habana. Pero este no es de la escuela ni el gobierno de Cuba, pero por la organizacion Pastores por la Paz de los EEUU. Ellos quieren que nos quedamos cerca La Habana y dicen la escuela que nosotros no pueden ir a provencia en otro lado. Una razon puede ser que todos las escuelas de medicina en cuba no estan reconocidos por los EEUU pero la habana si.

    -Graham

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