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Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.

Historiadores cubanos debaten bicentenario de conspiración revolucionaria antiesclavista (I)

febrero 28, 2012 | | |

Dmitri Prieto

Jose Antonio Aponte. Image: ecured.cu

HAVANA TIMES, 28 Feb — Probablemente muchos quedarían sorprendidos al leer la frase “José Antonio Aponte, iniciador de la Revolución Cubana”.

Cuba participa solidariamente en los festejos latinoamericanos por el bicentenario de la independencia, pero no son muy conocidos los acontecimientos cubanos de hace 200 años, cuando un negro libre, carpintero y artista (ese era Aponte) se convirtió en uno de los primeros mártires de la historia revolucionaria cubana.

Fue uno de aquellos conspiradores antiesclavistas que organizaron una descentralizada red de resistencia, abarcadora de gran parte de la Isla. Uno de los que colgaron en la puerta del mismísimo Palacio de los Capitanes Generales –sede del gobierno colonial- una proclama de claro contenido antiesclavista.

En Cuba había más negros que blancos, y continuaba el tráfico trasatlántico de esclavos. Por eso, la élite blanca y capitalista fue clara en su mensaje: Aponte resultó condenado a muerte, y su cabeza a pudrirse dentro de una jaula de hierro, expuesta públicamente donde todavía hoy confluyen las habaneras calles de Reina y Carlos III (perdón, ¡Simón Bolívar y Salvador Allende!*).

En el registro imaginario racista quedó grabada la frase que conocían hasta los niños: “es más malo que Aponte”. Y aún no está el monumento al olvidado líder que una vez prometieron se alzaría en el sitio donde estuvo la jaula con su cabeza.

El pasado 13 de febrero, historiadores cubanos se reunieron en la Casa del ALBA Cultural para presentar un par de libros (notablemente, de autores norteamericanos) y conversar sobre la resistencia esclava, el racismo histórico y la conspiración de Aponte en su bicentenario.

Estuvieron en el panel los doctores María del Carmen Barcia, Gloria García, Gabino de la Rosa y Fernando Martínez Heredia. Presidió Oscar Zanetti.

¿Cómo lograr que la historiografía –tradicional producto de élites sociales- gire su atención a los grupos oprimidos? Tal problemática fue abordada por la profesora Barcia, quien mencionó importantes antecedentes entre historiadores franceses e ingleses.

Mientras las élites y líderes fueron los sujetos históricos preferidos por el positivismo, Aponte, según esta expositora, fue constituido por intelectuales criollos blancos de la colonia en “anti-héroe negro”.

Los estudios de Maria del Carmen Barcia son precisamente uno de los mayores y mejores intentos de hurgar en archivos entre escombros del pasado para des-ocultar la vida de quienes fueron privados de voz.

Gabino de la Rosa es escarbador de otra clase de escombros: uno de los mayores arqueólogos cubanos, se especializa en el estudio de los restos de comunidades creadas por esclavos fugitivos y en resistencia.

Según Gabino, los patrones de esas comunidades cambian del Oriente al Occidente de Cuba: al oeste vemos restos de escondites y refugios temporales, principalmente en cuevas; en el este, más montañoso, prevalecen restos de palenques, verdaderas comunidades productivas auto-organizadas creadas por negros auto-liberados del yugo esclavista.

Gabino defiende la tesis de que en Cuba, a diferencia, por ejemplo, del Brasil, esas comunidades no sobrevivieron a la época colonial. No porque fueran masacrados (los apalencados no se dejaban habitualmente encontrar por las autoridades,  retirándose a zonas más inhóspitas), sino porque se incorporaron masivamente a las luchas independentistas a partir de 1868.

¿Cómo interpretar la conspiración de Aponte? Gloria García cuestionó el tradicional concepto restrictivo de “lucha política” y profundizó en detalles de ese movimiento, que presentó una madurez “insólita” para su época.

Fue descubierto accidentalmente, debido al descuido de uno de los conspiradores.

El movimiento era descentralizado, con liderazgo múltiple. Una de las participantes hizo notar que también muchas organizaciones sociales en África tenían ese carácter multi-céntrico.

Parece que en el caso del movimiento cubano de 1812, hizo falta también un liderazgo congregante pues existían diversas etnias esclavizadas en la Isla.

Ochenta años más tarde, José Martí organizaría el Partido Revolucionario Cubano también con un diseño multi-céntrico, con mucha libertad en sus bases.

Gloria García lee la proclama que Aponte hizo poner en la puerta de Palacio. El pasquín habla de despotismo y de resistencia a la opresión.

¿Cuál era el programa del movimiento?

Aponte, pintor de talento, tenía un libro de láminas hechas por él (confiscado por la policía y que no llegó a nosotros, pero tenemos las descripciones) donde una mujer india parece representar a la Patria cubana.

Una patria libre para gente secuestrada por la fuerza en sus tierras natales… Pero en la movida de Aponte había ya gente blanca. ¿El pasquín de Aponte – será nuestra primera Declaración de Independencia?…
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*La gente común siguen usando los nombres coloniales de esas calles, y no los actuales, “revolucionarios”.

 

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