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Veronica Fernandez: Naci en el pueblo de Regla, al otro lado de la bahia de la Habana. Muchos reglanos, huyendo de la contaminación de la refinería de petróleo, tradicionalmente han ido a vivir en Cojimar. Asi hizo mi familia cuando apenas cumplí cuatro años. Desde niña he sentido atracción por las artes y las letras. La poesía y el ensayo son mis predilectos. Tuve la dicha de estudiar Filología en la Universidad de la Habana con profesores de tallo mayor. Como Capricornio, me encanta la organización, la madurez de las personas, lo romántico de la vida y el desinterés, medula espinal de estos tiempos. Disfruto la comida criollo (arroz blanco, frijoles negros, pork y yuca con mojo) y la italiana, el chocolate y tomar un mojito en el casco histórico de mi ciudad.

El que tiene un amigo, tiene un central

noviembre 23, 2011 | | |

Veronica Fernandez

A decorated Cuban.

Este fin de semana me decidí a realizar varias visitas que tenía pendientes, pues con la dinámica del trabajo y los quehaceres de la casa, el tiempo se nos va pasando y descuidamos a las buenas amistades que no son culpables del ajetreo de la cotidianeidad de la vida.

A pesar de que los cubanos vivimos con demasiado estrés por todas las carencias que padecemos, no debemos pasar por alto el valor de la amistad.

A la salida de la casa me tropecé con mi amiga Raquel. Ella vive al cruzar la calle de mi casa en Cojimar (pueblo situado al este de la bahía de la Habana) y, a pesar de estar tan cerca, nos vemos muy poco, pero en esta ocasión coincidimos por puro azar del destino.

Inmediatamente me comenta que tenía a su padre ingresado en el hospital Naval y que pasó mucho trabajo para que lo atendieran, pues lo pusieron en observación y lo mantuvieron allí a la espera de la buena de dios.

Yo me quedé sorprendida mientras la escuchaba, pues pensé que lo que yo había pasado con mi madre en ese mismo sitio, ya no estaba sucediendo o al menos, mejorado. Por el contrario, todo lo que me contaba era como si estuviera viviendo aquellos días en que ella estaba ingresada.

Es decir, que al pasar más de tres años de lo que yo tuve que afrontar, ahora viene Raquel y me confirma que tuvo que protestar porque a su padre no le estaban haciendo nada y que a partir de su reclamo comenzaron a suministrarle medicamentos y fue trasladado a la sala de terapia intensiva.

Este hombre de 80 años llegó totalmente derrumbado, con pérdida de memoria y el pronóstico que le dieron es que parecía una isquemia. Por supuesto, su padre se agravó aún más y cayó en estado casi vegetativo, por lo que se vio obligada a protestar mas enérgicamente con el director del hospital por el tiempo perdido en la atencion que requería.

Mientras esto sucedía, a Alfredo no le habían dado sábanas ni frazada para taparse con una temperatura de 18 grados centígrados imperante en esa sala. Le decían a Raquel que lo que tenía era propio de la edad.

Ella sabe que el organismo de un hombre de la tercera edad es más vulnerable, lo que no podía estar tranquila viendo a su padre que se le iba de las manos por la negligencia de no ser atendido desde el mismo momento en que llegó al hospital.

Al final de todo este suplicio, logró que le hicieran caso y a través de amistades que laboran en el sector de la salud que intervinieron para que se le diera el trato y la atencion adecuada, su padre pudo salir de este nefasto lugar y fue dado de alta gracias a su comportamiento y a la fortaleza de este señor para luchar por la vida.

De inmediato, me vino a la mente este viejo refrán que siempre ha estado muy de moda en Cuba: el que tiene un amigo, tiene un central.

Alfredo, el padre de Raquel, mi vecina y amiga, fue combatiente de la lucha clandestina y miembro del Movimiento 26 de julio. Ostenta múltiples medallas y condecoraciones por los servicios prestados a la patria. Es fundador del Partido Comunista de Cuba y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

Después de esto, ¿qué podemos esperar para los demás? Sobran las palabras……

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4 respuestas a “El que tiene un amigo, tiene un central”

  1. lagiraldilla dice:

    El papa de tu amiga fue atendido p’q tiene amistades en la salud ??????? si no tenia amistades a esta hora era en la morgue, se sabe que quien tiene amigos tiene un tesoro pero no deberia de ser asi en la salud y mas en Cuba que ha siempre gritado al mundo entero que la medicina es gratuita, que los hospitales no cuestan nada y que no se muere de mala sanidad, p’q ahora que les puede pasar a los que entran en los hospitales si no tienen amistades

  2. Ramiro Briseño dice:

    Preocúpese, Verónica, o despreocúpese, cuando las cosas cambien y las amistades no sean la forma de solucionar las cosas: entonces absolutamente todo será con “pasta” de por medio, para todo habrá necesidad de entregar el billete por delante, y sin tajada no habrá fuerza capaz de mover la maquinaria burocrática. ¿Que el cambio vendrá pronto? entonces a preocuparse… ¿y si tarda? ¿a depender de las amistades? Permanecer en GUATEMALA O ENTRAR A GUATEPEOR?

    • JorgeCR dice:

      En los hospitales de Cuba, en los que son para el pueblo quiero decir, hace muchísimos años que para ser atendidos como Dios manda hay que tener una amistad o un familiar trabajando en el giro. Mi familia es enorme y por desgracia nos hemos visto en situaciones así en múltiples ocasiones: el amigo y compañero de estudios, el primo doctor, el alumno de mi hermano, la laboratorista prima de mi amigo. Y no Ramiro, no tiene que ser con “pasta de por medio” como dices…vivo en un país capitalista, democrático, con un sistema de salud pública que no es el ideal, pero…pagando mensualmente mi seguro tengo garantizada la atención sin tener que sobornar, ni pagar nada extra, sin tener que ir a una clínica privada (que las hay y muy buenas, igual que en Cuba, lo que pasa que en Cuba solo es para los extranjeros, para la clase dirigente y sus familiares). En Cuba es un desastre la Salud Pública y el que diga lo contrario es un mentiroso.

      • Ramiro Briseño dice:

        Mi pana, me parece que hablas de algún país no latinoamericano, o en todo caso estás hablando de Brasil o Chile, de ahí en fuera no entiendo al sistema de salud pública de qué país te refieres, porque suelo que he pisado en nuestra América Latina no he hallado un grado de eficiencia medio siquiera. Permíteme aclarar, en mi dicho recalco “todo será con pasta”; con esto no limito el soborno, la dádiva, la tajada, la mordida, la pasta, los duros, a un solo servicio público: lo mismo hay que entregar dinero para un trámite en un juzgado que en el registro civil, en la compañía de luz para apurar una reparación del alumbrado público que en la dependencia encargada del agua… y claro que la atención médica en Cuba puede ser muy buena cuando se trata de un extranjero, siempre y cuando este tenga dinero. Te lo digo con conocimiento de causa al curarme allá catarros y males gástricos con remedios y automedicaciones, aunque no dejaré de mencionar la buena intención que tenían los pasantes de médico(las más de las veces estudiantes extranjeros) que bajo una oscultación pésima y una medicación raquítica no lograban dar al clavo. Por lo demás me parece que en mi anterior comentario ni menciono la calidad de la atención médica, desafortunadamente los parámetros que tengo para calificar el sistema de salud de la Isla es muy malo, sólo puedo compararlo con el de otros países latinoamericanos y eso lo pone casi en igualdad de condiciones, con la salvedad de que en Cuba no hay médicos, casi todos están buscando la habichuela en Venezuela y Bolivia, en el resto de los países no pasa así, los médicos(o pseudomédicos) están cobrando en su misma tierra y sin cumplir cabalmente su profesión. Salud!

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