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Veronica Fernandez: Naci en el pueblo de Regla, al otro lado de la bahia de la Habana. Muchos reglanos, huyendo de la contaminación de la refinería de petróleo, tradicionalmente han ido a vivir en Cojimar. Asi hizo mi familia cuando apenas cumplí cuatro años. Desde niña he sentido atracción por las artes y las letras. La poesía y el ensayo son mis predilectos. Tuve la dicha de estudiar Filología en la Universidad de la Habana con profesores de tallo mayor. Como Capricornio, me encanta la organización, la madurez de las personas, lo romántico de la vida y el desinterés, medula espinal de estos tiempos. Disfruto la comida criollo (arroz blanco, frijoles negros, pork y yuca con mojo) y la italiana, el chocolate y tomar un mojito en el casco histórico de mi ciudad.

Sin sentido ni lógica

septiembre 17, 2011 | | |

Veronica Fernandez

Foto: venceremos.cu

A mi primo Gustavo lo enviaron desde Cuba a los Estados Unidos siendo muy joven. Es hijo de un hermano de mi padre con el que estuve siempre relacionada desde mi infancia y le tenía mucho cariño.

Gustavo casi no se acordaba de mí porque se fue estando yo muy pequeña. Hace unos años decidió visitar su país natal y fue en realidad cuando nos conocimos.

En ese corto intervalo de su estancia en Cuba logramos estrechar vínculos que se han mantenido hasta nuestros días, pues hemos sostenido una comunicación como nunca antes la habíamos tenido.

Se dice que la familia es la familia, pero este precepto no siempre se corresponde así, pues hay familiares que estando mas cerca logran estar mas lejos de nosotros, mientras otros, como es el caso de Gustavo, a pesar de encontrarse lejos, siempre está presente.

Hace unos días, mi primo Gustavo me envió un dinero y por supuesto, me puse muy contenta, aquello parecía como caído del cielo, pues con las necesidades que existen aquí cualquier ayuda nos viene de maravilla.

Yo quise fraccionar ese dinero en dólares estadounidense para cambiar una parte en cuc (peso cubano libremente convertible) y la otra parte dejarla tal como me la enviaron.

Me dirigí inmediatamente a una de las Casas de Cambio (CADECA) que existen en mi país y después de estar por casi una hora en la fila para poder realizar esta operación, me dijeron que ellos no me podían fraccionar los dólares; entonces indague si podía ir al banco y la respuesta también fue negativa.

Como es lógico, me puse de muy mal humor ya que después de haber perdido mi escaso tiempo no había podido darle solución a un asunto tan sencillo y fácil de resolver.

Vinieron a mi mente miles de interrogantes, sin poder entender jamás otro de los tantos obstáculos que existen en mi país.

¿Por qué no resolverle los problemas a la gente? ¿Por qué hacer que el pueblo se sienta disgustado?

Pensé entonces que en la clausura del VI Congreso del Partido, durante el discurso de Raúl, había manifestado el daño que nos esta haciendo nuestro propio bloqueo interno, pues no somos capaces de encontrar soluciones a problemas que obstaculizan nuestro desarrollo.

Esta situación sencilla que tuve que enfrentar es una de las tantas cosas que, para muchos cubanos, no tiene ningún sentido ni lógica.

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