Raperas cubanas en minoría

agosto 22, 2011 | | |

Por Patricia Grogg

Rapera cubana La Reina. Foto: Jorge Luis Baños/IPS

HAVANA TIMES, 22 agosto (IPS) — Las mujeres siguen en minoría dentro del movimiento hip hop de Cuba. “Si la situación es difícil para desarrollarnos en el país, imagínese como será en la región oriental, donde este género es muy poco reconocido”, dice Yaneidys Tamayo, directora de Las Positivas.

Tamayo, cuya agrupación es la única femenina de Cuba, Irina Rodríguez y Orielis Mayet nadan contra la corriente en Santiago de Cuba, en el extremo oriente de la isla, marcada por preferencias musicales que van del reggaeton a la rumba, dirigidas a un público más interesado en bailar que en escuchar los mensajes que estas mujeres quieren hacer llegar desde el escenario.

Pero además, insisten en cultivar un género que se considera “violento” y masculino. “Tampoco contamos con apoyo institucional en Santiago”, agregó Tamayo a IPS en un receso del séptimo simposio internacional de hip hop, que reunió del 17 al 21 de agosto en La Habana a artistas y teóricos locales del género junto colegas de Canadá, Colombia, Estados Unidos, Francia y Haití.

Sin embargo, Las positivas tienen desde hace un semestre un espacio para sus presentaciones, al menos un domingo de cada mes. “Tuvimos que hacer mucha fuerza para lograrlo. Nos ha dado estabilidad, porque la acogida ha sido buena y desde allí podemos desarrollar algunas acciones de participación comunitaria”, explicó Ana Lidia Rivera, productora del grupo.

“Por eso nos llamamos Las positivas, pues estamos seguras de que con el rap se pueden hacer cosas buenas”, remató Rodríguez.

Cuando conversan con IPS, estas mujeres lucen su estilo cotidiano de trabajadoras y estudiantes, pero en el escenario se desdoblan, se desplazan enérgicas de un lado y otro, cantan, recitan y mezclan su actuación con pinceladas de humor.

Si bien existen desde hace 14 años, siguen siendo aficionadas. “Creemos que cuando pasemos a ser profesionales se nos abrirán muchas puertas”, consideró Mayet, a quien, entre otras satisfacciones, el hip hop le reafirmó su identidad. “Si, porque pude desarrollar mi verdadero yo. Por eso voy a luchar por nuestro proyecto”, aseguró.

La joven coincidió con sus compañeras en que “no se trata de cantar por cantar”, sino de hacer llegar mensajes positivos, de cambio y “un poquito de raciocinio”. Los textos de Las positivas tienen que ver con las raíces que las unen cuando cantan a la “madre África”, la igualdad de género, “si a ti te toca papi, a mí también me toca”, o contra el racismo y otros prejuicios.

En conversación con IPS, Magia López, directora de la cubana Agencia de Rap y cantante del grupo (mixto) Obsesión, dijo que entre la veintena de agrupaciones raperas “profesionalizadas” figuran dos de Santiago de Cuba. Confirmó además que las mujeres son minoría en el género e incluyen algunas solistas, además de Las positivas.

López es la segunda mujer en aceptar el reto de dirigir la Agencia de Rap, un proyecto que, en su opinión, está aún en construcción. “Ya tiene ocho años de creada y ha sido muy importante para el movimiento, pero sigue siendo un proyecto, para ver si funciona o no en la capital, con muchas tareas por delante”, consideró.

Añadió que en estos momentos “la Agencia se está replanteando, entre otras cosas, su identidad, la imagen que debe defender, qué agrupaciones debe representar y cuáles son sus espacios más importantes”.

“También está pendiente el tema de la sede como una plaza fija para el rap”, comentó López. Por ahora tiene bajo su alero a 11 agrupaciones de La Habana, su principal radio de acción.

A diferencia del rock cubano, que ya tiene un buen equipado local para las presentaciones de ese género, el hip hop aún espera financiamiento para acondicionar debidamente el establecimiento asignado a la Agencia en la urbe habanera.

“Hay un proyecto precioso de arquitectura con los espacios que se quiere tener, pero faltan los recursos para llevarlo a cabo”, explicó.

Alertó al respecto que hoy resulta difícil comercializar el rap y más aún ante la carencia de espacios permanentes que estén al alcance del poder adquisitivo de sus seguidores.

“Estamos hablando de una cultura que ha sufrido muchos tropiezos”, añadió López, para luego reconocer, sin embargo, que aun así la Agencia ha contribuido a hacer visible determinados proyectos del movimiento y conectarlos,

En su opinión, el camino inmediato pasa por los propios artistas, que analicen los espacios en que se mueven, busquen los mecanismos más adecuados y generen sus proyectos para lograr una estabilidad que avale por ellos. “Hay que tener en cuenta el proceso de reorganización (económico y social) que vive nuestro país”, comentó.

Con el auspicio del Instituto Cubano de la Música, la Agencia de Rap viene organizando desde 2009 el Simposio de Hip Hop, que parte de una idea original del proyecto “La fabri K”, a cargo de las cinco ediciones anteriores. Una de las principales funciones de estas citas anuales es ofrecer herramienta para el trabajo de artistas y promotores culturales.

“Nosotros hemos participado en varios de estos encuentros que nos permiten intercambiar con otros grupos y analizar lo que queremos hacer”, aseguró Rivera, la productora de Las positivas.

En esta ocasión, la cita estuvo dedicada a la paz, para resaltar la contribución desde la cultura a la lucha contra las intervenciones militares, la violencia, las injusticias sociales, la contaminación ambiental y la discriminación. La jornada también dedicó espacios al tema racial, a propósito del Año Internacional de la Afrodescendencia.

Su agenda incluyó talleres de expresión corporal, break dance, género y otros dedicados a experiencias de vida, en los cuales artistas y activistas compartieron experiencias de trabajo y proyectos comunitarios que desarrollan a través del arte del hip hop, como aporte al proceso deformación de jóvenes y el mejoramiento de la calidad de vida de sus comunidades.

El hip hop se expandió en Cuba fundamentalmente durante la crisis económica de la década del 90, sobre todo en los suburbios de ciudades como La Habana y Santiago de Cuba, donde una población sobre todo mestiza y en cierta medida marginada se apropió de la música rap estadounidense para manifestar sus preocupaciones.

Las cultura hip hop incluye cuatro manifestaciones artísticas: rap, breakdance, DJ (disk jockeys) y graffiti.

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