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Danae Suárez: Siempre me he sentido en la responsabilidad de defender valores que son eternos y que por desgracia han quedado olvidados en un mundo que tiende más a la despersonalización del ser humano y ¿Qué mejor lugar que mi país para hacer la tarea que debería asumir cada ciudadano consciente? : Trabajar por una sociedad mejor. Nunca olvido la famosa frase de la Madre Teresa de Calcuta: “Todo lo que hacemos no es mas que una gota en el océano, pero si no lo hacemos, esa gota faltará para siempre” y yo, estoy comprometida -desde mi convicción- a que mi gota no falte.

Café mezclado, una nueva forma de terrorismo

mayo 20, 2011 | Imprimir Imprimir

Danae Suarez

El verso de la popular canción “ay mama Inés, todos los negros tomamos café” hace mucho debió ser cambiada por “ay mama Inés, todos los cubanos tomamos café.” No se si es porque el cubano “que no tiene de Congo tiene de Carabalí.” Y eso explica el verso original, pero lo que si es cierto es que es raro encontrar un cubano que no sienta cierta adicción por este curioso estimulante.

En determinadas personas es tanta la necesidad de este líquido, que solo un día sin tomarlo puede producirle dolores de cabeza, ansiedad, irritabilidad, sueño, entre otros síntomas. Por eso cuando falta el café “a la bodega”, se convierte en una preocupación fundamental el conseguir, a cualquier costo alguien que te venda a sobreprecio algún paquete.

Este mes fue un mes difícil en ese sentido. El periódico Granma había dado a conocer una nota de gobierno que advertía que debido al incremento del precio del café en el mercado internacional el país se veía obligado a reducir sus cuotas de importación a la vez que tomaba la iniciativa de mezclar el café vendido a la población con chícharo y rebajar su precio de 5 pesos en moneda nacional a 4 pesos, manteniendo la distribución normada per cápita establecidas hasta el momento, exceptuando los niños menores de 7 años.

Finalmente y con la gracia de Dios, no tuvimos que esperar demasiado para acceder a los famosos paqueticos de “café con chícharo” a 4 pesos. Lo curioso del suceso es que puedo testificar que en la cuadra donde está ubicada la casa de mi abuela explotaron, en menos de una semana 4 cafeteras.

Dicen los “especialistas en la materia” que el chícharo cuando se calienta demasiado se hincha tupiendo la cafetera y al no tener por donde salir el agua con el supuesto café hace presión en las paredes de la misma violando su tornillo de seguridad y haciéndola estallar.

Como el cubano, por suerte, todo lo toma a bonche me tuve que reír cuando una amiga sugirió que tal vez se tratara de una forma solapada de terrorismo nacional.

No creo que sea la idea aunque resulta graciosa, lo que si me pregunto es como un país que posee una tierra fértil y prodiga en virtudes para obtener cualquier cultivo y que “antes” producía café sin mucha complicación ahora tenga que recurrir a soluciones desesperadas para garantizar al pueblo al menos este necesario estimulante.



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