Hombre de las tablas

abril 10, 2011 | Imprimir Imprimir

Entrevista hecha por Dariela Aquique al actor Santiago Portuondo Zúñiga

Santiago Portuondo

HAVANA TIMES, 10 abril — Esos hombres y mujeres que visten otra piel, asumen identidades ajenas, exploran las más insospechables de las psicologías, pintan sus rostros, visten a la usanza de países y épocas remotas, contemporáneas o futuristas. Ríen o lloran al calor de las candilejas en su templo de tablas y telones o en las calles o plazas. Cuentan historias, su coartada es la inmediatez, no son mayormente famosos, pagan casi siempre el alto precio del anonimato. Son los más grandes actuantes, actrices y actores: Los teatristas.

Santiago Portuondo Zúñiga, actor, director, dramaturgo, docente y teórico de las tablas, todo un teatrista en la justa dimensión que la palabra indica. Con una carrera de más de 40 años, es una de las figuras a no pasar por alto sí del teatro santiaguero se trata.

Son pocos los que con autoridad pueden describir la historia del quehacer teatral de la ciudad y es ese el porque de esta entrevista.

HT: Conjunto Dramático del Oriente, ¿fue la primera y única Compañía de teatro en Santiago de Cuba en los primeros años de la Revolución?

SP: El Conjunto Dramático del Oriente, se funda en el año 1961, como primer grupo de teatro profesional. Antes de este momento existían otros, uno creo que era patrocinado por la Universidad de Oriente y había otro que residía ahí mismo en el club Cataluña, actual sede del Complejo Cultural Cabildo Teatral Santiago, pero estos grupos eran aficionados.

En el 61, como parte de este esfuerzo que hacía el nuevo Estado cubano con el triunfo de la Revolución, pues empezaron a crearse agrupaciones profesionales de todas las manifestaciones artísticas escénicas y surgen así, El Conjunto Folklórico del Oriente (colectivo danzario), el Teatro Güiñol Santiago, de teatro para niños y el Conjunto Dramático del Oriente. A partir de estos años y producto de este acontecer político cultural que vive el país, empiezan a venir a Cuba teatristas suramericanos y llegó el argentino Adolfo Gubkin que fue el primer director artístico y de hecho el director general del Conjunto.

HT: Cabildo Teatral Santiago, un colectivo de obligada mención. ¿Cómo surge, cuáles fueron sus premisas ideoestéticas?

SP: En un determinado momento, muchas de las personas jóvenes que integraban el Conjunto Dramático, podemos citar a Carlos Padrón, Ramiro Herrero, Raúl Pomares y otros, empezaron a tener ciertas inquietudes y tenían un gran interés en indagar acerca de cultura cubana, además de poner al teatro nacional un poco acorde con los últimos acontecimientos del teatro mundial y del teatro socialista sobre todo, puesto que en esta época había una gran influencia de Bertolt Brecht.

Entonces a partir de investigaciones hechas por ellos mismos, fueran de carácter histórico, social o cultural, que reflejaran las características, la idiosincrasia y el sentir de los cubanos y del santiaguero especialmente, surgen así las primeras obras del Teatro de Relaciones en sus piezas antológicas, como son: El 23 se rompe el corojo ( que representa la gesta de Antonio Maceo en la protesta de Baraguá), Cefi y la muerte (con el fenómeno de la esclavitud en Cuba) y la obra cumbre de este movimiento que fue De como Santiago Apóstol puso los pies en la tierra.

Se hacen obras como El macho y el guanajo (versión de don Soler Puig del clásico El pastel y la tarta), donde se representan personajes del teatro vernáculo cubano como El negrito, el gallego, el chino y la mulata. Es así que surgen las premisas idioestéticas del Cabildo Teatral Stgo., que se funda oficialmente como colectivo independiente en septiembre del año 1973.

Personaje en la Televisión.

Vale señalar que el Conjunto había tenido ya su primera incisión antes, en el año 1968, porque varios integrantes pasaron a la televisión con la fundación del canal provincial, entonces Tele Rebelde que tenía un espacio dramático y muchos actores de primera línea como Félix Pérez, Obelia Blanco, Sanabria, Carloli Domínguez, ya fuera contratados o voluntarios pasaron a trabajar al canal.

Ya en el 73 desaparece totalmente el Conjunto Dramático del Oriente y su antiguo director Adolfo Gubkin funda junto a María Eugenia García la Teatrova y empiezan a coexistir dos colectivos profesionales: Teatrova y Cabildo Teatral Santiago (bajo al dirección de Ramiro Herrero) y serían en toda esta etapa de los 70 junto al Güiñol los únicos grupos profesionales existentes en la ciudad.

HT: Calibán Teatro, un grupo que surge como desprendimiento del Cabildo y puede decirse que fue una suerte de antesala a lo que más tarde en los 90 fueran los Proyectos Teatrales. ¿Por qué surgió Calibán?

SP: Aquí tenemos que hacer un poco de historia, estamos ya en el periodo de los 80, por estos años surgen otros colectivos como el grupo Experimental Juvenil, liderado por nuestro amigo Reynaldo López, el que se crea con jóvenes egresados de las primeras graduaciones de I.S.A. (Instituto Superior de Arte), de la E.N.A (Escuela Nacional de Arte-nivel medio) y la E.N.I.A (Escuela Nacional de Instructores de Arte).

El Cabildo, tendrá un nuevo asesor dramático que será el señor Joel James, entonces el carácter del teatro de relaciones se vuelve más historicista y se hurga más en las cuestiones de las raíces folclóricas y de las religiones afrocubanas. De más está decir que Joel fue el propugnador del estudio de la cultura popular de raíces africanas, fundador de la Casa del Caribe, uno de los principales ideólogos de la creación de las noches culturales de la calle Heredia (importantísimo suceso cultural de la ciudad). Entonces el desarrollo posterior de la línea estética del Cabildo está signado por un carácter eminentemente popular.

Como pasó antes en el Conjunto Dramático, dentro del colectivo habrá miembros con deseo o interés de hacer otras cosa y es que un grupo abandona el Cabildo y funda Calibán Teatro, porque quieren retomar el teatro de sala propiamente dicho, hacer clásicos universales, sin desechar el teatro de relaciones, así surge Calibán en diciembre de 1986 y que debe su nombre a un personaje de la tragedia de Shakespeare,  La tempestad y a un escrito de Fernández Retamar acerca de este personaje, así los presupuestos de Calibán apuestan por el teatro convencional mayormente y su primera obra fue El Conde Alarcos, de J. J. Milanés.

HT: Los 90, período polémico. ¿Cuál era el panorama del teatro nacional y el de Santiago de Cuba básicamente?

SP: Bueno, aquí jugaron un papel importante toda una serie de experiencias de tipo administrativas, situaciones económicas difíciles y la instauración de una nueva forma de pago desde finales de los 80 (que afortunadamente no duró largo tiempo), donde incluso a fin de mes después de haber trabajado en toda una serie de representaciones, lejos de cobrar, pues le quedabas debiendo dinero al Estado.

Obra de teatro Escorial.

Se crearon normas que burocratizaron y desacralizaron la razón de ser del teatro, había que cumplir un plan técnico–económico, donde se tenían que hacer un numero x de obras y esto trajo como consecuencia que se producían montajes en serie, mayormente obras cortas y se perdía la calidad por alcanzar la cantidad, las puestas se empiezan a medir por su capacidad para cumplir con el llamado plan y se perdía así el real sentido de la creación teatral, así no podrían sobrevivir grandes grupos ni compañías y es por eso que se crean los proyectos. Agreguemos a esto las jóvenes generaciones provenientes de las graduaciones de las Escuelas de Arte, con nuevas propuestas, nuevas vertientes artísticas, mayor número de directores de puestas en escenas, etc., era una necesidad. Esto sucedió en todo el país y claro Santiago no escapaba a este hecho, aquí recuerdo de la fragmentación del Cabildo resultaron los proyectos Teatro Gestus, con dirección de Ramiro Herrero, Estudio Teatral Macubá, creado por Fátima Patterson y Laboratorio Teatral Palenque, bajo la batuta de Rogelio Meneses, hubo otros de corta duración como Caracol, Afore, Arlequín.

HT: Hubo en tu carrera una etapa dedicada a la Radio y la Televisión. El canal Tele Rebelde primero, Tele Turquino actualmente (telecentro de la ciudad). ¿Nos hablas de esta experiencia personal y del canal?

SP: Si, hice radio durante mucho tiempo, por diez años, he hecho mucha televisión con la que he tenido de alguna forma siempre más contacto, porque me cautiva un poco, pero para serte sincero lo que más me apasiona, a lo que le he dedicado más tiempo y empeño es al teatro, soy definitivamente un hombre de las tablas.

Tele Rebelde nace como necesidad de expresión del gran potencial cultural artístico que tiene la provincia con características muy peculiares. También se habló por aquellos tiempos de una estrategia de corte político, pues se rumoraba que desde la base naval de Guantánamo se crearía un canal para transmitir señales a todo el Oriente del país y Tele Rebelde entonces contrarrestaría esto que sería dañino para las máximas de la Revolución.

De como Santiago Apostol puso los pies en la tierra.

La planta de televisión provincial fue un suceso con una trascendencia muy grande, logró llenar las expectativas culturales de la ciudad y del oriente cubano. Tenía una programación muy variada y de gran calidad desde programas infantiles, informativos, dramatizados, musicales, en fin, y que se trasmitía a nivel nacional. Es una lástima que ahora como telecentro Tele Turquino no sea así, tengamos en cuenta que hace algunos años, desde los 90, se sufre el estado de centralización que afronta el país en todas sus esferas, desde la económica hasta la cultural, la falta de recursos materiales y cierta indolencia o desmotivación por parte de sus directivos e integrantes genera la ausencia de calidad de su programación.

Las instituciones artísticas han tenido mayormente dirigentes totalmente desconocedores y alejados de las artes y que han sido designados a estos cargos, más a dirigir política y administrativamente, que lo que podría aportar a la creación en sí y esto ha lastrado a estas entidades y especialmente a la televisión.

HT: Experiencias en el 7mo arte.

SP: Muy poca, he tenido mala suerte, en la mayoría de las películas donde he trabajado, no han sido estrenadas, no sé si ha sido la censura, el hecho es que no han sido vistas. De las vistas, Los refugiados de la cueva del muerto, primera obra de ficción del documentalista Santiago Álvarez, algunos cortos y ahora recientemente en una producción independiente, hecha con bajo presupuesto, que todavía no sale. Las posibilidades de hacer cine en provincia son casi nulas, hablábamos ahora mismo de la centralización de la cultura.

HT: Volvamos al teatro de hoy en la ciudad. El teatro de Relaciones, forma emblemática del quehacer teatral de la ciudad, está ahora mismo extinto. ¿A qué consideras se deba esto?

SP: Puede decirse que es un cadáver insepulto, resulta que se están generando toda una serie de preguntas acerca de este hecho, se habla mucho de este tipo de teatro. Recientemente leí algo al respecto, un artículo de Carlos Padrón; no hace mucho se hizo un documental, de Alina Morante; existe una tesis de grado que es un análisis profundo de esto, se habla de una edición de la revista Tablas dedicada a las Relaciones, ¿qué pasó?, creo que no nos percatamos que debíamos proteger a la única forma autentica de teatro popular que quedaba después de la desaparición del teatro bufo, costumbrista, como quieran llamarle, el que la Revolución con su sentido iconoclasta lo termino de deshacer por tildarlo de chabacano.

Por un lado un poco de desidia, de incomprensión de jefes que reciben los dictámenes de la Habana y no tienen libertades, ni la propiedad del conocimiento para hacer o evitar algo y vuelvo a la centralización. Por otra parte este teatro de Relaciones responde a la poética de una generación y un momento determinado, los más jóvenes prefieren el llamado teatro vanguardista, en estos momentos las tendencias foráneas están en boga, en la Habana por ejemplo se hace más teatro alemán que otra cosa, siempre hubo un interés en hacer con el patrón de afuera, los estilos y textos europeos, en los 70 fue Brecht; en los 80, Grotosvki; en los 90, Barba. El merito del teatro de Relaciones fue justamente a pesar de no negar estas influencias y a partir de ellas, ir a la búsqueda de la raíces, de lo nacional, de nosotros mismos, y fue así. Hay marcado interés en retomar, digamos que una investigación respecto a la causas de esta pérdida

HT: De tu labor como Director. ¿Nos cuentas?

SP: Es casi lo mismo que mi labor como dramaturgo, siempre consecuencia de ser primero que nada actor. A mí lo que me gusta es actuar, las obras que he escrito y he dirigido, es porque me han gustado como actor. Me he dirigido mucho a mí mismo, ya no lo hago. Me gusta el monólogo, me he dirigido más a mí, que a otros. Siempre ha primado el sentido actoral por encima de todas las cosas, ha sido mi deseo, mi necesidad de plasmar una idea.

HT: ¿Acabas de publicar un libro?

SP: Si, la Bola de Luz, un compendio de obras cortas escritas por mí, durante cerca de 20 años, que son el resultado del deseo del actor de escribir determinados textos.

HT: Santiago, de tu generación, muchos han desaparecido físicamente y otra gran parte emigró del país o la capital, fuiste de los que se quedaron. ¿Circunstancias o decisión?

SP: Nunca he pensado en eso, yo soy como se dice santiaguero rellollo, me siento bien aquí, nunca he sentido la necesidad de irme a ningún otro lugar, me gusta y me conforma trabajar en Santiago, si la situación del país fuera otra, podría hacer como hacen los actores en cualquier lugar del mundo, que puedo vivir, estar establecido aquí e ir y trabajar en otra ciudad, o en otro país y regresar. En cuanto a irme del país, no creo que en ningún otro lugar habría podido ser lo que soy, y lo sé por lo que he visto en los países que he visitado, no se vive del arte, acá sí, lo que no es del todo prudente, pues nos acomodamos. Además, ¿si siempre nos fuéramos todos…?



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