Hablando de cambios en Cuba

octubre 21, 2017 | Imprimir Imprimir

¿Qué fue lo que cambió?

Por Ernesto Pérez Castillo  (Progreso Semanal)

HAVANA TIMES – Una mañana de 1990, y creo que de septiembre —aunque después de tantos años ya no confío en lo que creo—, me despertó en la radio la noticia que trocó mi vida y la de todos los cubanos, dejándonos la boca abierta y en los ojos el espanto: el Gobierno declaraba oficialmente la implantación, en el país, del Período Especial en Tiempos de Paz.

Desde entonces y hasta el sol de hoy, veintisiete años después, que son cualquier cosa menos “nada”, he vivido a la espera de una segunda declaración que sancione el fin del tan especial período. Ilusión vana. Se da por sentado, sobre todo, entre la gente que vive al día, que el Período Especial es cosa del pasado. Pero, de facto, y también de jure, seguimos en él, al menos, hasta que oficialmente se diga lo contrario.

La sensación de que lo peor ya pasó, se asienta en muchos cambios visibles y, en la mayoría de los casos, epidérmicos. Una de las estrategias de aquel duro momento fue la apuesta gubernamental por el desarrollo acelerado del turismo. Ello propició, más allá del enorme esfuerzo de la gestión estatal, la apertura repentina de un sinnúmero de restaurantes particulares y casas de alquiler, permisos y más permisos mediante.

De aquellos sitios, la mayoría improvisados a las carreras, casi ninguno sobrevivió. La inexperiencia, la mala administración, las dificultades logísticas y quién sabe qué más, dieron cuenta de ellos. Muy pocos resultaron empeños sustentables que perduren todavía en las calles de La Habana.

Particularmente esos, los restaurantes privados y las casas de alojamiento que prestan servicio en la actualidad, y que volvieron a aumentar su número tras la aprobación gubernamental del trabajo por cuenta propia, hacen visible las muchas diferencias entre aquel primer momento en que la crisis económica sacudió al país, y este, en que la crisis persiste, pero se gestiona de otra manera.

Si en los primeros noventa las casas de alquiler disponían apenas de una o dos habitaciones cuyo lujo máximo podía ser un ventilador adosado a las paredes recién pintadas con cal, ya eso solo es un mal recuerdo que va camino del olvido. Hoy son hostales de varias plantas, con múltiples servicios, espacios VIP, diseños personalizados y todas las comodidades imaginables. Su clientela ya no son aquellos aparecidos que tocaban a las puertas un día al azar: ahora las reservas deben hacerse on-line con meses de anterioridad y casi siempre están a plena capacidad.

El mismo cambio se aprecia en los restaurantes —la popular denominación de “paladares” va desapareciendo en el desuso—, que pasaron de dos o tres mesas las unas encima de las otras y un menú que casi nunca iba más allá de la comida criolla y un remedo de comida italiana, a enormes salones con ambientes diferenciados, internacionalización de sus preparaciones y, en no pocos casos, sus chefs son importados.

Y algo más que denota una diferencia sustancial entre el momento en que comenzó el Período Especial y el día de hoy, son las noches de La Habana: la variedad de espacios nocturnos, privados, acercan la ciudad a lo que alguna vez fue. Bares y discotecas afloran, llenando de opciones las noches de quienes se las puedan pagar.

Eso es algo que distingue este momento, y obviamente no es lo único, de lo que fue el crítico despertar al día a día de los noventa: la variedad, el lujo, los costos, y el grupo social emergente que se advierte disfrutando de esas nuevas oportunidades, mano a mano con los turistas.

Ese grupo, que por más que me tiente no llamaré todavía clase social, tiene para sí toda otra gama de exclusividades, como salones de masajes, spa, gimnasios y tiempo libre para el Yoga y el Pilates. Esos servicios están, incluso, comenzando a ir más allá de una cuota de pago diaria y comienzan a exigir una membresía, como el club más exquisito.

La relación entre ese grupo y sus hábitos de consumo suele ser endógena: ellos mismos son los dueños —o al menos los testaferros de los dueños— de los restaurantes, los hostales, los gym y las agencias de taxis privadas, que también crecen.

Son gente que llegó a los cambios al mismo tiempo que el resto de los cubanos, pero que lo hizo con ciertas ventajas: exfuncionarios de alto nivel de importantes empresas estatales, con importantes conexiones dentro y fuera de la Isla, experticia y know how. Hijos de esos funcionarios que heredaron las muy bien posicionadas casas que sus padres recibieron de manera gratuita de manos del Estado en retribución de sus altos puestos de trabajo. Casi siempre blancos, muchas veces profesionales universitarios.

Así, ese grupo que ahora reflota sobre las noches de La Habana, es otro de los cambios. Han tenido la oportunidad, han tenido la posibilidad, y no han desaprovechado ninguna de las dos.

 



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12 respuestas a “Hablando de cambios en Cuba”

  1. Atanasio dice:

    Muy frio pero acertado articulo: al que le tocó le tocó. El gran problema es que la mayor parte de esa nueva clase nace de los mismos que destruyeron el pais y gracias a privilegios, prebendas, robo, corrupción, doble moral e influencias, cosas todas inaccesibles a un obrero de a pie honesto. No hay leyes en el país que garantice los mismos derechos de desarrollo individual ni que penalicen a los que se enriquecen con las ilegalidades y si las hay, como mafia al fin, no se aplican a quienes les conviene. Muestra fehaciente que el socialismo en Cuba esta en velatorio. El futuro del pais es negro.

  2. kamikaze dice:

    Por qué “todavía no llamarlos clase social”?, de hecho lo son, y todos en Cuba lo saben. El quid de la cuestión en todo esto no está (pienso yo) en que hoy diía en Cuba hay quienes viven a todo trén y otros se están “jamando tremenda soga”, eso existe practicamente en todo el mundo, el problema está en la demagogia del discurso gubernamental, porque precisamente buena parte de esos “empresarios” exitosos son hijos ( o nietos, o sobrinos) de cúpula gobernante. Hace unos días estaba leyendo , que el hijo menor del Che tiene un “negocio” de rentar motos clásicas, todo muy bien que al tipo le gustan las motos pero, de dónde sacó el dinero para comprar las motos, así como las piezas de repuesto y demás? Le enviaron los fulas de Argentina?, tal vez sea un genio en mercadotecnia y empezo con una humilde Karpati y ha llegado a donde está por su esfuerzo; esto es solo un botón de muestra, da para escribir un libro. Ernesto, siéntate a esperar, pero acomódate bien, que anuncien oficialmente que se terminó el período especial; imagínate, si ya la gente lleva esperando una tonga de años el prometido vasito de leche.

  3. repatriado dice:

    el futuro del país no es negro, es verde olivo.

    y sí son un aclase social, más bien una casta india pues es muy dificil para los q no pertenecen a ellos entrar.

  4. meresbala dice:

    el dinero que ha viajado mayormente de Miami para Cuba no aparece en ningún libro de contabilidad ni en ninguna planilla de excel ni aparece declarado al IRS o la ONAT y no estamos hablando de poco dinero sino de mucho, muchísimo dinero que se mueve como decía Alfredito Rodrigues… ♪♫ de aquí para allá, de allá para acá ♪♫ y se hace por manos propias para comprar propiedades en Cuba, montar paladares, gestionar viajes dirigidos, rentas de carros, discotecas, prostitutas, droga, ARTE etc etc etc… son muchos los pejes gordos en Cuba que son eslabones en esa cadena y se están forrando con dolares pero la gran mayoría de las ganancias se están reinvirtiendo o regresando para Miami y ya van unos cuantos años en ese asunto… a la larga, al pueblo cubano, al de a pie, al que no tuvo nada, que ahora tampoco tiene nada, pues a futuro tampoco tendrá nada. Ya el país esta repartido y por debajo de la mesa, organizado.

  5. el bobo de Abela dice:

    La verdad se impone por mucho que traten de ocultarla o disfrazarla. El cubano es capitalista liberal por naturaleza y por tanto ese sera el futuro de Cuba cuando pase la larga noche socialista. Es bueno que delfines y herederos de la cupula castrista se metan en todo tipo de negocio privado pues cuando desaparezcan los dinosaurios dictadores ellos mismos se encargaran de desmontar el desastre que crearon sus padres y abuelos, para poder legalizar toda la plata que le robaron al pueblo y poder exhibir sus fortunas sin tapujos, asi como hacen los magnates chinos y rusos.

    • Calico Jack dice:

      Bobo, me interesa tu opinion en esta: Que prefieres, una democracia corrupta o una dictadura descarada?

      • el bobo de Abela dice:

        Calico, ese es el nucleo del discurso ideologico de los gusrdianes de la fe castrista. Como ya no tienen nada que ofrecerle al pueblo con el fracasado socialismo, ahora se dedican a meterles miedo con el cuco del malvado capitalismo y sus defectos. Todo aprovechandose de la desinformacion que es el arma estrategica para la dominacion.

        Yo he vivido el capitalismo tercermundista de latinoamerica y te puedo asegurar que la gente tiene mucho mas bienestar y progreso que en Cuba. Sobre todo en que son cuidadanos libres y que ninguno aguanta un dia viviendo en Cuba. La prueba esta en que no intentan emigrar al socialismo cubano. Cualquier democracia de nuestra region le da nalgadas literalmente al socialismo castrista en todos los aspectos de la sociedad y te aseguro que una familia pobre alla es clase media en Cuba midiendo indicadores de bienestar y progreso economico y social, ni siquiera te incluyo derechos politicos porque es obvio que estan mucho mejor.

        • Javier dice:

          En todas partes cuecen habas. En Centroamerica y Latinoamerica hay tambien gente que se esta jamando tremendo cable tambien.

          • el bobo de Abela dice:

            Eso nadie lo niega, el tema esta en las reglas del juego y las oportunidades que te brinda el sistema para salir de la pobreza y lograr el bienestar humano que no solo se resume en tener un buen ingreso economico. En latinoamerica he visto la pobreza pero jamas he visto la tristeza y la desesperanza que veo en los rostros de los cubanos. Alla la gente pobre lucha por superarse y salir adelante y el sistema te da oportunidades y para nada te pone trabas burocraticas ni la represion que se vive en Cuba hacia todo el que desea progresar y desarrollar alguna iniciativa de cualquier tipo.

  6. Miranda dice:

    Tristemente esa es la Cuba que les espera a los cubanos, una Cuba con más desigualdades que las que había cuando ellos se inventaron hacer una revolución precisamente para que todos fueran iguales, lo cual todo fue una mentira, ellos nunca fueron iguales, siempre tuvieron las “posibilidades y oportunidades” y las aprovecharon ambas. Los herederos se están posicionado para cuando llegue el ‘cambio’ “ellos”, ya estar parados como verdaderos entrepreneurs, como es el ejemplo del hijo de Alexis, nieto del comandante Castro y su famosísima discoteca Fantasy, y así, todos los servicios que se anuncian en la Internet -que suenan tan exquisitos como los de Cote da’zur-, están ya en manos de todos esos que sí supieron aprovechar las oportunidades. Los que no tuvieron las posibilidades se fastidiaron. Ése va a ser el legado de la dinastía Castro. Saludos

  7. Javier dice:

    No todos los que tienen estos prosperos negocios vienen de la familia “real”, aunque ciertamente casi todos estos estan bien posicionados. Este proceso de “aparicion” de una nueva clase pudiente que se esta posicionando hace rato llego para quedarse. Ya hace rato que el gobierno le bajo el tono al discurso de la equidad y el igualitarismo, aunque de vez en cuando sacan del closet el fantasma de la “concentracion de la riqueza” para pretender que seguiremos siendo “socialistas”. Al final, proceso de division social se ahondara con el tiempo; solo espero que no llegue a extremos preocupantes que desemboquen en una criminalidad y corrupcion fuera de control como existen en varios paises centroamericanos.

  8. Luis Rondón Paz dice:

    Es vergonzoso que en 27 años haya cambiado el país tan poco. Es toda una vida! Qué dirán los que llevan más de cincuenta años en la espera ? En fin, seguiremos en el periodo especial pero con un maquillaje más elegante.

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