El Día después del huracán Irma en La Habana

septiembre 11, 2017 | Imprimir Imprimir

Calles destrozadas en La Habana

Por Guillermo Nova (dpa)

Fotos: Elio Delgado Valdés

HAVANA TIMES – “El agua llegó hasta aquí”, señala una mujer levantando la mano por encima de su cabeza, donde todavía queda la marca del agua como testigo de la inundación. Caridad vive a tan solo tres calles del Malecón y tuvo que subirse a un segundo piso para no ser arrastrada por la fuerza del agua.

Ahora que pasó la marea, con un cepillo empuja hacia la calle una mezcla de lodo que ha dejado impregnado todos los azulejos del primer piso de su casa. La cara de susto la mantiene. “Hay que vivirlo, fue muy impactante”.

El agua llegó a penetrar hasta 500 metros desde el paseo del Malecón hacia dentro de la ciudad, donde más de 10.000 personas tuvieron que ser evacuadas de sus casas.

Según datos de la Defensa Civil, al menos diez personas murieron en cuatro provincias de Cuba como consecuencia del paso de “Irma”, que tocó tierra en la isla la noche del viernes.

Siete de las víctimas fallecieron en La Habana y las restantes en Matanzas, Camagüey y Ciego de Ávila.

El huracán “Irma” mantiene su rumbo por Estados Unidos y ahora en los barrios cercanos al paseo marítimo de La Habana, poco a poco las personas comienzan a retornar a sus viviendas.

Algunos sacan agua desde dentro de sus viviendas ayudados por cubos y limpian las alcantarillas de maleza para que el agua pueda circular, mientras otros hacen cola para comprar pan y galletas ante la falta de gas en las casas que les impide cocinar.

La imagen de tristeza por lo perdido contrastaba con algunos jóvenes nadando o remando sobre tablones, haciéndose “selfies” con las inundaciones como paisaje de fondo o personas que se atrevían a acercarse a primera línea del paseo marítimo para sentir el choque de las olas.

La mayoría de las aceras de La Habana están ocupadas por árboles caídos, algunos incluso arrancados desde la raíz, y ramas que impiden el paso. Los peatones tienen que caminar por un lado de la calle y la policía ordena el tráfico porque los semáforos no funcionan.

El gran problema que enfrenta ahora la gente es el restablecimiento de los servicios básicos como electricidad, gas y agua potable. La fuerza del mar mezcó el agua limpia con la salada y las aguas del alcantarillado.

“Sin agua potable ¿cómo vamos a beber? Lo que hace falta es que traigan camiones cisterna”, decían unas mujeres a gritos en una calle cercana a los imponentes hoteles Meliá Cohiba y Riviera.

Muchas tiendas se mantienen cerradas mientras recuperan la materia prima que se pudo salvar y la mayoría de las gasolineras no venden combustible porque esta racionado para priorizar los servicios de emergencia y rescate.

Frente al Malecón de La Habana, los turistas se reunían en los patios y salones del Hotel Nacional donde quedaba ya poco rastro de las palmeras caídas por los vientos. Mientras aprovechaban a cargar la batería de los móviles, la conversación que predominaba era cuándo podrían tomar un vuelo para volver a sus países.

El Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana cerró sus operaciones hasta el martes por medidas de seguridad de la navegación aérea.

“Pasamos bastante miedo, los vientos eran fuertísimos y tuvimos la sensación que las ventanas de la habitación se rompían”, recuerda a dpa todavía impresionada Ana, una turista española que vivió el huracán alojada en el Hotel Barceló Arenas Blancas en Varadero, a poco más de 100 kilómetros de La Habana.

El personal del hotel apuntalaba puertas y ventanas con ayuda de los turistas, y las tumbonas fueron sumergidas en la piscina para que no volasen por el aire.

Mientras el país vive el día después de “Irma”, el presidente cubano, Raúl Castro, apeló al “espíritu de resistencia y victoria de los cubanos”.

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