Una relación de béisbol entre Cuba y Canadá

agosto 21, 2017 | Imprimir Imprimir

Por Ken Hiebert  (Photos: April Shay)

HAVANA TIMES – El mes pasado, del 14 al 25 de julio, un equipo cubano de béisbol visitó la isla de Vancouver, en la costa oeste de Canadá.

El conjunto de Unión de Reyes en la provincia de Matanzas fue recibido por el de Chemainus y la Asociación de Béisbol de Distrito.

La conexión Chemainus-Matanzas se remonta a 2007, cuando dos visitantes de Chemainus  llevaron una donación de implementos de béisbol a Cuba.

Esto condujo a una invitación hecha al equipo de Chemainus a visitar la Isla en 2016. Fue una experiencia importante para los visitantes canadienses y los llevó a una verdadera generosidad.

El Chemainus jugó su último partido en Cuba usando solo sus medias. Habían regalado sus zapatos.

Por su parte, los muchachos de Matanzas caminaron durante cuatro horas y media para visitar al Chemainus en su último día en Cuba. Querían agradecerles en persona.

Los cubanos realizaron una gran visita a la isla de Vancouver. Ellos quisieron ver la nieve,  y les llevó toda un día de viaje llegar hasta el monte Washington, donde todavía había algunos parches de nieve en el suelo, suficientes para una pelea de nieve.

Fueron en dos ocasiones a Victoria, a unos 75 kilómetros de distancia. Vieron una estatua de Terry Fox, que es un héroe en Cuba, como lo es también en Canadá.

En uno de esos recorridos disfrutaron de una comida con la comunidad cubana local. Como algo de suerte, uno de los entrenadores cubanos descubrió que un amigo de la infancia está viviendo en Victoria actualmente.

Como parte de la bienvenida, el primer día los jugadores cubanos disfrutaron de una actuación de una tropa de danza de las Primeras Naciones, que sería la primera de muchos, probablemente de todos ellos. El líder de la tropa quiso acercarse y estrechar la mano de cada uno de los cubanos.

El equipo cubano, compuesto por jugadores entre 15 y 21 años estaba muy fuerte y no sé si perdieron alguno de sus juegos en Canadá contra varios equipos con jugadores entre 15 y 23 años. Sé que ganaron el primero  20-0.

El último desafío se jugó solo por diversión, usando pelotas y raquetas de tenis en lugar de pelotas y bates de béisbol. Supongo que los cubanos también jugaron bien esa modalidad.

Hubo una falla en la organización del viaje. Me dijeron que las líneas aéreas no incluyen comidas en el precio del billete, así que los cubanos tenían su vuelo pagado, pero no el dinero de bolsillo para comprar comidas.

No sé si los organizadores pensaron en eso. Es el tipo de detalle que me hubiera olvidado. Incluso si lo piensan, puede ser muy difícil conseguir dinero para individuos en Cuba. Los bancos canadienses han pagado multas en los Estados Unidos por la transmisión de dinero a Cuba. Así que un grupo de jóvenes en ascenso tuvo que soportar el viaje con una bolsita de nueces todo el camino de La Habana a Victoria.

Dada la historia de la relación, los cubanos sabrán que esto no ocurrió debido a alguna indiferencia o por falta de generosidad.

Antes de que se fueran hubo muchas conversaciones sobre futuros intercambios.

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