Si no eres tú, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?

Julio 13, 2017 | | |

Por Victor Manuel

Del Facebook de Ania Almenara

HAVANA TIMES — Hace muy poco tiempo conocí a través de la red social Facebook a Ania Luisa Almenara Malcolm, una joven de 5to año de Licenciatura en Lengua Inglesa y Francesa de la Universidad Máximo Gómez Báez, de la provincia de Ciego de Ávila.  Luego de intercambiarnos los contactos comenzamos a dialogar sobre algunos aspectos de la realidad cubana y decidí hacerle una entrevista y compartir con ustedes sus propias palabras.

HT: ¿Cómo es tu vida de estudiante en una universidad cubana?

Ania Luisa Almenara: Cuando uno entra a la universidad está lleno de ilusiones, con mucho ánimo, comienzas una nueva etapa en la vida y deseas vivirla a plenitud. Quieres hacer amistades, participar en los festivales, en los juegos deportivos, en los concursos, etc., y por supuesto, ansías de aprender de la profesión que escogiste (o que te tocó).

Mis dos primeros años fueron estupendos, no perfectos, pero sí muy divertidos y provechosos. Afortunada o desafortunadamente, fui parte del proceso de integración que se llevó a cabo en el país a partir del curso 2014-2015, por lo que desde mi tercer año cambiaron la carrera de centro. Eso provocó un éxodo del profesorado, y los pocos estudiantes que permanecimos en la carrera quedamos en manos de otros profesores que no dominan (o dominan muy poco) las especialidades que se nos deben impartir.

Como es de esperar, los más perjudicados fuimos los estudiantes, quienes día a día recibimos clases que no llegan al nivel que necesitamos, lo cual se ve reflejado en las notas y en el mal desempeño que tenemos como traductores/intérpretes.

Me vienen a la cabeza varias situaciones que hemos enfrentado debido a ese proceso de integración que, según los medios de difusión del país, ha sido un gran éxito, pero yo puedo dar fe de que en mi provincia (Ciego de Ávila) ha sido un total fracaso.

Por ejemplo, en 3er año necesitaban nuestro apoyo para impartir clases de Inglés a otras carreras; nadie quiso dar el paso al frente, y casi se nos imploró, porque verdaderamente lo necesitaban; finalmente accedimos cuatro estudiantes, quienes estuvimos todo un semestre de alumnos ayudantes y no se nos pagó ni un solo mes de la ayudantía por mala gestión de los profesores encargados y por asuntos de burocracia.

Por otro lado, hubo una mala gestión de las prácticas laborales (solo nos corresponden hacerlas en 3er y 5to año), pues en tercero no hicimos nada relacionado con las especialidades de la carrera, sino más bien con lo que desempeñan los estudiantes de forma tour, y en 4to estuvimos todo un mes en nuestras casas sin hacer nada, porque simplemente no se gestionó ubicación para que nosotros desempeñásemos las prácticas; la carrera se encuentra en estos momentos en proceso de liquidación, solo quedamos 5to y 6to año, una vez que nos graduemos se dará por cerrada oficialmente.

Son unos pocos ejemplos de las tantas cosas que hemos vivido en la universidad. En fin, puedo decir que, a mi quinto año de estudiante universitaria, lo único que siento es una decepción inmensa. En los pasillos de mi facultad se siente la desmotivación tanto de los estudiantes como de los profesores. No siento que vivo una vida universitaria para nada.

HT: Como joven cubana y estudiante universitaria, ¿qué aspiraciones tiene?

Ania: Lo primero es graduarme. Creo que esa es la principal aspiración de todo joven universitario.Me encantan los idiomas, y aún más la traducción, por lo que una vez graduada, espero ejercer como tal y seguirme superando en esos aspectos.

Mi verdadera pasión siempre ha sido la teología, pero, hasta donde llega mi conocimiento, en las universidades de Cuba no se hacen Licenciaturas en Teología. No voy a mentir, pertenezco a ese creciente número de jóvenes que abandonaría el país si tuviera la oportunidad, especialmente para poder estudiar Teología a nivel universitario.

Permíteme decir que yo formo parte de la generación de estudiantes que se dormía con las videoclases, que tenía que quedarme con dudas en Biología, porque la especialidad de mi PGI era Física, que en el momento de pedir la carrera no sabía qué poner en la boleta, pues nunca se nos brindó información acerca de las carreras que se ofertaban, que tuve que enfrentarme a una prueba de ingreso de Matemáticas cuando todo lo que pedía eran carreras de letras.

En fin, pertenezco a la generación de cubanos que ha superado toda una sucesión de sinsentidos por el simple hecho de que nadie dijo nada, o no lo dijo con suficiente fuerza como para transformar las cosas. Por lo que mi conciencia no me dejaría en paz si me fuera sin haber hecho nada para cambiar la situación. La vía fácil es huir del problema, pero lo que te hace crecer es enfrentarlo .Un antiguo cuento chino me sacó del abismo y si me permites me gustaría compartirlo con los lectores con la esperanza de que tenga el mismo efecto que tuvo en mí:

Una gran montaña cubre con su sombra una pequeña aldea. Por falta de rayos solares los niños crecen raquíticos. Un buen día los aldeanos ven al más anciano de ellos dirigirse hacia los límites del pueblo, llevando una cuchara de loza en las manos.

– ¿A dónde vas? -le preguntan. Responde:
-Voy a la montaña.
– ¿Para qué?
-Para desplazarla.
– ¿Con qué?
-Con esta cuchara.
-¡Estás loco! ¡Nunca podrás!
-No estoy loco: sé que nunca podré, pero alguien tiene que comenzar.

HT: ¿Cómo ve el destino de la nación? ¿Qué planes tiene para el futuro?

Ania: No soy de las personas que piensan o se planifican un futuro. No me malinterpretes, por supuesto que pienso en el futuro. Solo que no le doy tanta importancia como al presente, que es la clave de todo: si no haces nada en el presente, no esperes nada del futuro.

Ania Almenara

Hay una frase jasídica que dice: «Si no eres tú, ¿quién? Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo?». No hace falta explicarlo ¿verdad? Todo esfuerzo que se haga en el presente es poco, hay que hacer más. No me gusta hacer predicciones futuras negativas de nada ni de nadie, el subconsciente humano tiende a cumplir las predicciones.

Así que si me preguntas cómo veo el futuro de Cuba, lo único que te podré responder es que veo un futuro lindo y próspero, donde los cubanos no tengan que emigrar en busca de bienestar social y material, donde todos defendamos nuestra identidad por puro sentir y no por imposición, donde podamos gozar de la libertad de expresión y exista la prensa libre, donde el cubano valga más que el extranjero, donde los profesionales reciban un salario que no solo cubra sus necesidades básicas, sino que también les alcance para darse determinados gustos y placeres. Incluso me atrevería a decir que, si lográsemos esa Cuba, la mayoría de los cubanos que han emigrado retornarían para disfrutar del paraíso terrenal en que se convertiría su tierra de origen.

HT: El proceso revolucionario cubano iniciado en 1959 se ha autoproclamado “defensor de la juventud”, ¿hasta qué punto es eso cierto? ¿Está realmente el futuro de la nación en manos de los jóvenes?

Ania: Puede ser que, en un principio, en los primeros años del triunfo revolucionario, sí haya actuado como tal. Pero con el pasar de los años eso ha ido cambiando. Yo solo puedo hablar del corto período de tiempo que he vivido hasta ahora. Nosotros los jóvenes tenemos (no me gusta usar la palabra “gozamos” como hacen muchos, porque el significado le daría una connotación diferente) beneficios muy básicos para el crecimiento de una persona, pues, aunque no sea en las mejores condiciones, tenemos acceso gratuito a la salud y a la educación. Pero si hablásemos del empleo del tiempo libre, de la libertad de expresión, de igualdad de oportunidades, pues habría mucho que decir.

Por otro lado, no creo que el futuro de la nación esté en manos de los jóvenes solamente. Está en manos de todo aquel que sienta la necesidad de hacer algo positivo por el país, de aportar su granito de arena en el presente para que se refleje en el futuro. La edad no importa, lo que importa es el sentir de cada cual.

A lo mejor una persona de 80 años hace más por el futuro de su Patria que una de 20. Si alguien está esperando que la juventud haga algo, yo le recomiendo que se pare de su asiento y se convierta en un ente activo. Los jóvenes necesitamos guías, líderes, y sobre todo, apoyo. No creo que nosotros solos podamos lograr mucho si no contamos con buenos líderes y con el respaldo de la sociedad civil en general.

HT: ¿Hasta cuánto es cierto el nivel de “incondicionalidad” de las nuevas generaciones al proceso revolucionario cubano?

Ania: Actualmente, creo que son muy pocos los jóvenes que apoyan de manera incondicional a la Revolución. Yo puedo decir que solo conozco a uno que sí hace las cosas porque las siente. Pero la triste realidad es que la mayoría de los jóvenes, me atrevería a decir el 99%, actúa “incondicionalmente” por conveniencia. La universidad está plagada de falsa incondicionalidad. Todos pensamos en futuras ubicaciones laborales, en no “marcarnos”, y cómo no mencionar la famosa condición de “la universidad es para los revolucionarios”. Pero, a fin de cuentas, ¿quién puede culparnos? Eso ha sido lo que se nos ha enseñado desde prescolar.

HT: A lo largo de la historia de la humanidad los principales procesos y cambios sociales han sido protagonizados por jóvenes. ¿Qué esperas de tu generación?

Ania: No solo mi generación, también las que vienen detrás. Me encantaría que fueran generaciones cultas e inconformistas. Los tiempos han cambiado mucho y con ellos, los intereses de los jóvenes. Son muy pocos los que se interesan por leer un buen libro o por escuchar buena música, especialmente cubana. Pienso que se necesita primero un cambio de mentalidad para luego ver cambios en el comportamiento. Pero veo muy pocas personas comprometidas en provocar ese cambio de mentalidad. Y poco a poco, con el curso de la vida, nos vamos acostumbrando a la mediocridad y resignando con lo que pudo ser y nunca fue. Repito lo que ya dije anteriormente, si no hacemos nada en el presente, pues no esperemos nada del futuro.

HT: Recientemente el presidente Donald Trump ha anunciado un retroceso en las relaciones entre ambos países. ¿Qué impresiones podrías compartir al respecto? ¿Qué esperas?

Ania: Donald Trump está diseñado para entretener, no para llevar a cabo políticas. Él actúa como director de un circo, cuando probablemente ni él dirija sus propios movimientos, y al público le gusta. Sinceramente no tengo ni idea de si la situación en Cuba se vaya a agravar o a mejorar debido a él. No creo (ni me gustaría) que alguien de afuera venga a mejorar o a empeorar nuestra situación. Es verdad que somos un país bloqueado (Referido al Embargo económico de Estados Unidos hacia Cuba) y que tenemos muchísimas limitaciones por eso. Pero no vivamos engañados, no culpemos a Estados Unidos de nuestra situación actual, creo firmemente que muchos de los problemas que sufrimos hoy son internos y no debido al bloqueo. Nosotros, los cubanos que habitamos la Isla, podríamos estar mejor si tomásemos conciencia de que somos capaces de resolver nuestros propios problemas.

HT: Como cubana, ¿qué quisieras compartir con el mundo? ¿Qué consejo le quisieras dar a la humanidad y a los gobernantes cubanos?

Ania: Vivimos en una Cuba llena, mayormente, de hipocresía y de apatía. No me gustan los actos políticos donde es obligatoria la asistencia; los trabajos voluntarios que hace mucho tiempo dejaron de ser voluntarios; que interrumpan el proceso docente educativo para debatir asuntos políticos; que me manden a hablar bajito, o simplemente a callarme, cuando voy a expresar algo diferente.

No me gusta cómo mis compañeros de aula se preocupan por una futura ubicación laboral basada en la entrada económica y no en sus vocaciones y pasiones, y no los juzgo porque sé que es la mentalidad (y no la situación) en la que se han formado la que los obliga a pensar y actuar de esa manera. Pero sinceramente creo que aún hay tiempo para un cambio, que aún hay tiempo para revolucionar esas mentes, y que aún hay tiempo para salvar las nuevas.

El cambio que necesitamos es de estrategia. Queda más que comprobado que ya no surgen efecto los discursos políticos, ni las imposiciones. La juventud necesita sentirse motivada. Entonces lo que hace falta son estrategias para motivar a los jóvenes a defender nuestros ideales, nuestra historia, nuestra cultura y nuestra identidad no por obligación, sino por puro sentir de corazón.

Eso es tarea de todos, y cuando digo todos me refiero a políticos, artistas, trabajadores de la Salud y por cuenta propia, educadores, ingenieros, técnicos, diseñadores, amas de casa, una total integración de todos los sectores sociales.

Al principio será difícil romper las barreras de la indiferencia y la apatía, pero hay que encontrar a las personas adecuadas que, estoy segura, ayudarán. Primero serán tres, luego 10, 50, 1500. Hasta que poco a poco se vayan integrando todos los sectores y luego el país entero.

Creo que mientras exista una chispa, aunque sea mínima, de deseo por crear el sentido de cubanía y patriotismo, eso es suficiente para avivar la llama, y que esta luego se convierta en una hoguera imposible de apagar que contagie a todos.

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7 respuestas a “Si no eres tú, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?”

  1. Lucia Gonzalez dice:

    Cuidado Ania Luisa!! Te pueden expulsar de la universidad “para revolucionarios” en vista de tan “contrarrevolucionarias” opiniones.

    Que valor el de esta muchacha…mis respetos.

    • Ania dice:

      Revolucionar las cosas es sinónimo de tomar riesgos. Es verdad, me arriesgo a ser expulsada a sólo un año de graduarme, pero si ese es el precio de decir la verdad con el fin de mejorar mi Cuba, pues que así sea.

  2. El Lapón Libre dice:

    Mi imagino que, para su suerte, a estas alturas, ya esta chica se haya graduado. Muy interesantes las respuestas de esta joven universitaria, la cual muestra, a las claras y con mucho respeto en sus argumentos, como, en realidad, piensa esa juventud cubana que hace “masa” en las movilizaciones politiqueras del estado y que son el ejemplo -y espejo- asumido de sus mayores; todos actores de esa mala puesta en escena llamada “Revolución cubana”. En la que todos asumen con fuerza histriónica hollywoodezca su respectivo roll de villanos o (seudo) víctima; pues cada cual, hoy día, sabe muy bien de que va “la cosa”. Todo esto siempre me recuerda a la Rumanía de Chaushesku, solo que “el día soñado” por todos; no acaba de llegar. !Paciencia! pues.

  3. Marlene Azor Hernández dice:

    Me gustó mucho la entrevista y las respuestas de la entrevistada. Ella como estudiante ha vivido todas las políticas públicas erráticas del gobierno con relación a la Educación superior. El deterioro de la calidad de la enseñanza por los experimentos fallidos de los burócratas que por la mordaza no responden más que a sus jefes pero no a los afectados, es la muestra de que el sistema no funciona. El gobierno y el PCC insisten en mantener el socialismo de cuartel soviético que estructuralmente es ineficaz y no permite a los discrepantes de esos experimentos fallidos pronunciarse sin represalias. El fracaso es evidente pero el poder no quiere renunciar y se mantiene a la fuerza perdiendo tiempo y varias generaciones de cubanos.

  4. Ernesto dice:

    Imagina tú que después de haber estudiado trabajando, se te pierda una asignatura en secretaría, en el momento en que vas a discutir tu tesis… Tema para otro artículo, no?

    • Ania dice:

      Imagino, esas cosas pasan en nuestras universidades. En la universidad de Ciego en el curso 2013-2014 se descubrió que hubo un robo de 14 millones de pesos y nadie nos dio explicación a los estudiantes de las medidas que se tomaron con los responsables ni qué se iba a hacer para recuperar ese dinero. Creo que hay tema para muchas entrevistas más.

  5. Jovenes como Ania aun existen en las universidades cubanas. Nosotros como periodistas solo tenemos que prestarle atencion y darle voz para exigir sus reclamos

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