Había una vez cuando soñábamos un mundo al revés

julio 3, 2017 | Imprimir Imprimir

Jorge Dalton

Jorgito a través de la vitrina.

HAVANA TIMES — Hay mucho de qué hablar de los tiempos en que Cuba entró en lo que se llamó: “La Sovietización”. Algo que en honor a la verdad, y de todo corazón, hubiese preferido que no sucediera. Creo que la nación cubana tenía demasiadas virtudes para recurrir a esa opción.

Mantengo ese pensamiento hoy en día, pues ese sinnúmero de virtudes que hacen de Cuba una nación privilegiada, es lo que siempre nos salvará. Solo bastaría en que nos aceptemos unos a los otros, aunque no pensemos lo mismo, aunque ya incluso no seamos lo mismo.

“A fin de cuentas, Boris Polevoi”, los días jamás volverán a ser lo que fueron ayer. De hoy en adelante si con algo contamos verdaderamente los cubanos, es con el futuro. No puede haber una opción más real y auténtica que ese, pero es algo que tenemos que acabar de resolver.

En cuanto a la “Sovietización” creo y moriré convencido que no fue la mejor opción. Hurgar en el pasado a veces no conviene y ruego que me perdonen si hoy les hago sentir tristes con esto que se me clavó en mi memoria desde horas tempranas de la mañana y me refiero al “RACIONAMIENTO DE LOS JUGUETES”.

Ya para esa época en el Oficoda (Oficina de Control de Distribución de Alimentos), había nacido la Libreta de Abastecimiento. Existía Juceplan (Junta Nacional de Planificaciones) y todo eso era parte de la Economía Planificada del Socialismo. Muy pronto la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) se haría cargo del famoso “PLAN JABA. Eran los tiempos en que todos los cubanos nos dividimos para siempre en: CABEZA, TRONCO,  comestible, EXTREMIDADES Y JABA.

Susy Caula: El sofá cama color rojo con mis muñecas y mi traje de enfermera.

Yo era un niño soñador con pañoleta azul y blanco en mi pecho y mis maestros me inculcaron el amor por José Martí, en cambio nunca pude ni encontré la fórmula de “ser como el Ché”. Yo tenía todo el mundo para mí y todo en la vida era cine y los sueños cine son. En la televisión daban HORIZONTES, un anuncio decía: ¡¡¡Malanguitas en el agua no,no, no!!!! el Oso Prudencio advertía: “ESO NO SE HACEEEE!!! Mientras otro programa iniciaba así: “En la inmensidad del mar, en lo infinito de los cielos, el hombre se enfrenta a su destino y surgen: Las Aventuras.

De tanta planificación y tanto control, se ideó un plan engorroso para los juguetes, pues aún existían: “Los 3 Reyes Magos” y el Socialismo no sabía qué hacer con ellos. Pues resulta ser que los Reyes Magos tuvieron que adaptarse a esas nuevas políticas de Planificación Socialista antes de salir de Belén sin posibilidad de réplica y una de ellas consistía en dividir los juguetes en: “BÁSICOS” y “NO BÁSICOS”.

Los juguetes “BÁSICOS” eran los principales, los más deseados y, por ende, los más soñados que podían ser: Una muñeca con su vestimenta en su cajita, un camión de volteo de pilas, así como, carros de bomberos también de baterías, un tren, un bebé que lloraba y tomaba leche con un biberón, un traje y juego de enfermera, un traje de Vikingo con escudo casco y espada, bicicletas o triciclo, un carro convertible con una pareja de muñequitos con una cámara fotográfica que disparaba un flash que también era de baterías. Juegos de granjitas de animalitos, etc.

El Juguete “NO BASICO” podían ser dos y a veces no quedaba más remedio que agarrarlos como: pelotas, yoyos, suizas, juegos de parchís, bolas de cristal, guantes de pelota, bates, juego de yakis, pelotas de playa, cuquitas, etc.

Mi amiguito Jorge Trinchet, mi primer amigo, el niño más silencioso de Cuba, posando con su espada de vikingo “Día de Reyes” en nuestra escuela Nguyen Van Troi, Calle L entre 11 y 13 Vedado 1968.

Pero sucedía que los juguetes “BÁSICOS” no eran muchos y ahí comenzó a joderse la planificación, se acababan rápido y a los cinco días después de enormes colas con “tiket y pre-tiket tenías que conformarte con los “NO BÁSICOS”, con lo que quedaba. Recuerdo que un día la relación con mis padres comenzó a ser muy difícil, mis perretas eran interminables cuando de pronto se aparecieron con un guante de pelota y un bate. Creo que fue la vez que llegué a odiar el Deporte Nacional.

Mi esposa Susy me ayuda a recordar y me cuenta con sumo amor y tristeza esos tiempos de cólera.

“Fue una época muy triste para mí, ya que mis padres nos llevaban a caminar por las noches después de su jornada de trabajo para que viéramos lo que se exhibía e hiciéramos la lista Pero nunca me tocó del 1 al 3er día que era cuando había abundantes “JUGUETES BÁSICOS”. Solo nos tocó del 4to al 5to. Pues se dividían en dos turnos que podían ser el 4to día en la mañana o el 4to día en la tarde y un número consecutivo de orden. Nunca tuve la suerte de que me comprasen mi selección, pues cuando me tocaba ya no lo había casi “BÁSICOS”.

Recuerdo cuando yo tenía como 6 años mis padres compraron los derechos a comprar juguetes de una señora del campo muy pobre, que tenía más de una docena de hijos y necesitaba alimentarlos. Entonces fue que ella vendió los derechos a mis padres. Ese año tuve muchas muñecas, que además, me fascinaban, llenaron un sofá de vinilo rojo que había en la sala, un sofá cama siempre necesario para cuando venían mis hermanos mayores de la beca.

Mi padre estuvo decorando y colocando el sofá con las muñecas, practicando la sorpresa de los Reyes Magos hasta el amanecer, esa época que no recuerdo si era enero o julio que coincidía con los carnavales y el malecón se llenaba de plastas de mierda de caballo, pero mi padre sosteniendo la fantasía hasta no poder, decía que se trataba de la caca de los camellos de los Reyes Magos que venían atravesando el horizonte desde Belén.

Pepito Franco y sus juguetes

Cuando cumplí diez o doce años ya no me interesaba nada y esa vez sin embargo me tocó el 3er día, entonces ya estaba mi sobrina Alionka, la hija de mi hermano Tonito, que era muy niña y su mama era rusa. Habían llegado de la URSS pero no estaban en el Sistema Cubano de Planificación Socialista, por lo tanto no tenía derecho a los juguetes y yo le cedí los míos. Recuerdo le compramos un triciclo que tenía un caballito blanco en la punta”, terminó de contarme Susy.

La verdad no sé hasta cuándo duró ese tipo racionamiento de juguetes y que de pronto Los Reyes Magos ya no volvieron a llegar nunca más y creo eso se terminó a mediados de los 70s. Después del grave incidente con mis padres con el guante de pelota nunca más tuve juguetes.

Como muchos crecí sin Superman, tengo a Elpidio Valdés y mi televisor fue ruso, no tengo mucho más de lo que puedo hacer y a pesar de todo lucho. No tuve Santa Claus, ni árbol de navidad, pero nada me hizo extraño y así pude vivir teniendo que inventar los juguetes una vez al año.



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5 respuestas a “Había una vez cuando soñábamos un mundo al revés”

  1. meresbala dice:

    si mal no recuerdo los juguetes por cupones y toda quella candanga duro hasta principio de los 80′.. cuando visite Cuba por primera vez luego de la partida lo hice con mis hijos, ambos nacidos en USA y para mi sorpresa mi mama guardaba todos los juguetes de mi infancia y mis hijos se volvieron locos con todos aquellos juguetes maltrechos, destenidos y raros… no puedo negar que senti tanta satisfaccion por ver a mis hijos jugando con aquellos juguetes conque yo tanto jugue y cuide y tengo mil fotos de esos momentos como recuerdo. Mi madre a ver a sus nietos jugar con ellos me dijo casi llorando, viste, valio la pena tanto sacrificio por esos juguetes, ahora que tienes hijos puedes ver los sacrificios que hacen los padres por ver a los hijos felices…

    ahora mis hijos son un poco mas grandes y ya no se deleitan con mis juguetes, ahora hacen preguntas que me cuesta mucho explicarles estando en Cuba, ahora ven a sus amiguitos con mil carencias a pesar de ser sus padres personas decentes y trabajadoras, ahora mis hijos regresan a USA llenos de pena por sus amiguitos de Cuba y todo lo que ven y tienen tambien quisieran que sus amiguitos de Cuba los tuviesen… por eso mis hijos a pesar de ser nacidos aquí, los he criado con conciencia del sacrificio y de como hay que cuidar lo que se tiene y compartir…

  2. Pepe Pan dice:

    Había tres categorías: BÁSICO, NO-BÁSICO y DIRIGIDO en órden descendiente de importancia. Los dirigidos eran un juego de bolas, o de yakis o cualquier otra baratija. Recuerdo los sorteos que se hacían para dar día y número. Yo siempre tuve “suerte” y me tocaba primer o segundo día, solo una vez tercer día. Un año tuve el seis o siete del primer día y cogí bicicleta: una 24” rusa.

    Gracias Fidel!

  3. el bobo de Abela dice:

    Jajajaja tremendos recuerdos del racionamiento de juguetes nos ha traído Dalton. Yo recuerdo que ademas de los turnos y las tres categorías oficiales de juguetes, a cada familia le tocaba comprar en la tienda que te asignaba el estado en tu barrio, así que los que vivíamos en repartos de la periferia ya sabíamos que nos tocaban juguetes de mala calidad independientemente si era el primer día o el ultimo.

    El socialismo castrista que supuestamente nos llevaría al paraíso, hoy día ni siquiera puede garantizar un juguete a cada niño aunque sea racionado…ni un vaso de leche a cada cubano tampoco.

  4. MVMC dice:

    Un año había que sacar los turnos por un teléfono que comenzaba con 5, yo era muy pequeña y no recuerdo bien pero tengo entendido que a partir de ese momento esos teléfonos dejaron de funcionar. Y por cierto a nosotros nunca nos tocó el 1er dia… Pero debo decir que mi madre fue muy sabía y supo manejar muy bien las posibles frustraciones de mis hermanos y mias

  5. El Lapón Libre dice:

    Yo creo que los juguetes se repartían en Básico, No básico y adicional. Yo tuve suerte siempre me toco para el segundo día por la tarde. Es d cir no cojía lo mejor, pero aún alguito de lo mejorcito. Cuando lo de los teléfonos. En mi barrio había uno público y se rompió por la jodedera. Al segundo día de la chiveta una vecina que tenía uno particlar. tuvo suerte y se comunicó con una tienda de Marianao -llamada “La Rubia”- pues resultó de que como todo el sistema telefónico había , prácticamemnet colapsado, pues no tenía penas ningún cliente en le lista de cofección, pues la vecina llegó a aun acuerdo con la se¨nora de la tienda y le propuso con la misma lllamada anotra los nombres de los vecinos del barrio. Y así cogimos número 14 para el primer día por la tarde.Cogí muy buen juguete. Recurdo que cuando uno -si tenía suerte y comunicba con una tienda- una voz automática te decia !Mincin Juguetes! !Qué época! El sistema telefónico nacional estuvo roto o fuera de control, prácticamente, 7 meses después de ese disparate. No se olvida jamás ver al otro da en mi escuela una pila de niños con los dedos indices hinchados de tanto meterlos en los discos de los jodidos aparatos; tratando de lograr el milagro.

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