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Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.

Un amigo que enferma, nada para llevar

junio 27, 2017 | Imprimir Imprimir

Rosa Martínez

Un policlínico cubano.

HAVANA TIMES — No sé qué sucede con mi generación (de 35 a 45 años) pero la cuestión es que hemos heredado muchas enfermedades de las que antes apenas oíamos hablar: estrés, hipertención,  diabetes, cervicalgia, artritis, y muchas más.

Dicen algunos que sí existían, pero que como los adultos entonces no iban al médico, no sabían que la padecían. Otros alegan que están relacionadas con las excesivas preocupaciones y, por supuesto, la pésima alimentación de la década del 90, pues nos tocó bien de cerca el mal llamado Periodo Especial.

No sé a ciencia cierta qué es, pues nuestros abuelos comieron siempre muchísima carne de cerdo y manteca de ese mismo animal y con 90 años y más no les duele ni los callos.

Bueno, de lo que quería comentarles es que mis contemporáneos se enferman con frecuencia, y cuando eso sucede paso por el terrible dilema de qué llevarles cuando los voy a visitar al hospital o a la casa; es muy feo ir a ver a un enfermo con las manos vacías ¿verdad?

A veces paso más de un día buscando algo que pueda ser útil para su recuperación y, por supuesto, asequible a mi bolsillo.

No sé si les habrá sucedido a ustedes también, pero he estado perdida durante los primeros días de dolencia de alguien querido porque mi situación económica no me ha permitido comprar algún refresco, malanga (lo más barato) o alguna otra cosa de las que generalmente cargamos para los aquejados en la Isla.

Pero viviendo en Cuba creo que no deberíamos preocuparnos tanto por qué llevar -aunque un buen amigo merece nuestro sacrificio- pero en ese empeño nos puede ocurrir que pasemos mucho tiempo sin visitar esa persona, por el simple hecho de no tener qué ofrecer.

Conozco alguien cuya mejor amiga parió y por no tener un regalo para el recién nacido se apareció dos meses después del nacimiento del bebé, por poco la matan por esa gracia, y casi pierde la amistad por esa bobería.

Nos empeñamos tanto en agradar o mostrar nuestro cariño sincero con algo material que olvidamos lo verdaderamente importante: nuestra simple presencia.



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Una respuesta a “Un amigo que enferma, nada para llevar”

  1. Isidro dice:

    Anda mal quien necesite de un regalo para justificar su visita o interés en otra persona que pasa por momento difícil …

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