La seguridad es un encanto del turismo a Cuba

junio 15, 2017 | Imprimir Imprimir

Por Fernando Ravsberg

HAVANA TIMES — Uno de los mayores atractivos turísticos de Cuba es la seguridad, sobre todo, cuando se la compara con otros países de la región, donde los delitos violentos han crecido por encima incluso, de la media latinoamericana, ya de por sí bastante alta.

Bahamas, Trinidad y Tobago, Barbados, Jamaica y Suriname tienen las tasas más altas de criminalidad del Caribe, según revela un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, basado en una reciente encuesta regional.

Lo más terrible es que se crece en delitos violentos. Mientras en América Latina el nivel de asaltos y amenazas son del 4,7%, en el Caribe se dispara al 6,8%. Un tercio de los entrevistados declararon haber perdido a alguien cercano, a causa de la violencia.

Es poco frecuente que estos delitos afecten a los 26 millones de visitantes que llegan a la región cada año, pero muchas veces se ven obligados a vivir dentro de las zonas turísticas, una especie de guetos de lujo, desde donde apenas se visualiza la nación que los acoge.

A diferencia de otros lugares del Caribe, la Policía cubana es un aliado de quienes visitan la Isla. Foto: Raquel Pérez Díaz

He hablado con algunos turistas y una de las mayores sorpresas que se llevan al llegar a Cuba es la libertad de movimiento que disfrutan. Les sorprende poder salir a cualquier hora del día o de la noche sin enfrentar el peligro de ser asaltados o agredidos.

Hace poco publicábamos en “Cartas” un artículo con las impresiones de una mexicana que llegó de turista a Cuba. Conocí también a unos pilotos venezolanos que estaban maravillados de poder salir a caminar de noche por las calles de la ciudad…desarmados.

Se podría decir que México y Venezuela viven una situación particularmente violenta, pero lo cierto es que también a algunos estadounidenses les parece mentira poder sentarse en el malecón en la madrugada sin temer un asalto o una agresión.

En el caso de ellos la sensación se refuerza por la visión creada sobre Cuba en su país. La expectativa que traen es tan baja que les parece una maravilla moverse libremente, encontrar gente alegre y comunicativa, comer en restaurantes aceptables y conectarse al WIFI del Malecón.

Por supuesto que también existe quejas. En el aeropuerto tardan horas en entregarles sus maletas, casi tanto como para ser atendidos en los restaurantes. La limpieza de algunos hoteles deja mucho que desear y las constantes suspensiones de vuelos de Cubana de Aviación provoca molestias al por mayor.

Hacer turismo en Cuba da al visitante una sensación de paz y tranquilidad difícil de encontrar en otros destinos. Foto: Raquel Pérez Díaz

Aún queda mucho que aprender sobre cómo tratar al turista. Apagar el aire acondicionado del aeropuerto o encenderlo al mínimo es ahorrar centavos perdiendo millones. Cada visitante que regrese a su país hablando mal de Cuba influirá sobre todo su entorno.

La buena noticia es que el Ministro de Turismo anunció la creación de una comisión, presidida por el propio Manuel Marrero, en la que participan 8 ministros más. Si este sector se convierte realmente en una locomotora económica, necesita estar enganchado sólidamente al resto de los vagones.

Una visión integral debería incluir el transporte marítimo, aéreo y terrestre; el aeropuerto, la aduana, migración; las expresiones de la cultura; la salud; las actividades extrahoteleras, restaurantes, bares, discotecas, excursiones, parques naturales y temáticos; la producción de cerveza, alimentos y demás insumos.

Sin duda, queda mucho por afinar para alcanzar la eficiencia de otras naciones y regiones dedicadas al turismo. Lo bueno de llegar tarde es que queda poco por inventar, basta con estudiar los aciertos y errores de los que han obtenido los mejores y los peores resultados.

Pasear por el Malecón a cualquier hora del día o de la noche y, ahí mismo, tomarse unos tragos y conversar con los cubanos, les parece increíble a muchos visitantes llegados de países con mayores niveles de violencia.

En el camino por perfeccionarse Cuba no debería perder sus actuales encantos, y el mayor de ellos, el que la diferencia del resto del Caribe, es la seguridad pública. Puede parecer que es una meta ya alcanzada, pero mantenerla es tan difícil como haberla logrado.

El turismo es una vaca que da leche a la macroeconomía y también a los restaurantes y bares privados, a los taxistas y sus mecánicos, arrendadores, artesanos, guías, camareros, cocineros, pescadores, campesinos, brigadas de construcción y de mantenimiento, y todos sus empleados.

Además de los beneficios indirectos, el turismo aporta muchos millones de dólares que viajan sin escala al bolsillo de la población. El número de cubanos que reciben un mejor ingreso gracias a este sector crece cada día, por lo que mantener el ambiente de tranquilidad debería ser interés de todos.



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7 respuestas a “La seguridad es un encanto del turismo a Cuba”

  1. El Lapón Libre dice:

    Con todo el respeto del mundo, he de dar mi opinión. Fernando, usted me disculpa, pero este es el típico artículo digno de Gramma o el NTV en su horario “estelar”. Escoger algunas opinones positivas y en una sola positiva dirección, fundamentalemnte, de personas que no salen de sus trillos turísticos: Vedado, Miramar y La Habana Vieja -de día-. En todos los países del mundo hay determinado nivel de violencia o inseguridad y hay lugares a donde el turista sabe que no debe ir (o debe saberlo). Por otra parte, en Cuba las incidencias de los problemas delictivos sobre el turismo no se mencionan, ni informan oficialmente. Entonces ?Cómo dar como un TODO de maravilla de país en el plano de la seguridad al criterio de una turistas mexicana, y otros dos venezolanos? Cuando sabemos de México y Venezuela son dos países muy “peculiares” en la actualidad. Yo, por ejemplo, he visité Mexico como turista (hace unos 3 años) y estuve en su capital y en Acapulco y caminé solo en horas diurnas por sus “tranquilas” calles y no por ello puedo asegurar que allí no pasa nada. En todos los lugares del mundo, los sitios turísticos están especialmente protegidos un tanto más focalizados que a otros sitios; a donde, ni los locales, se atreven a entrar. Andar en Cuba por El vedado, Miramar o Centro Habana y La Habana Vieja de día, por supuesto, que son una garantía para el viajero y para el local. Pero he conocido de casos de turistas -digamos que- ingenuos, quienes confiados en esa supuesta garantía, se han salido del ciclo turístico programado -hablo de la capital habanera- muchas veces; bebidos o portando joyas -de bisutería o reales- en su vestuario (cosa absurda en Cuba) y las experiencias no han sido nada felices. Por otra parte, tampoco aplaudo la ganantia de seguridad para el turista cuando no existe esa misma respetuosa y de forma natural para el propio nativo, quien, en definitiva, es el primero que debería recibir esta muestra de calidad de vida.

  2. manicato dice:

    Really?

  3. Marlene Azor Hernández dice:

    Mientras no manejes datos sobre lo que el turismo ingresa y lo que de nuevo sale con las importaciones para mantener el turismo y mientras tampoco se manejen datos sobre el porciento de cuentapropistas que se benefician del turismo, tu artículo Fernando es una cortina de humo sobre el sector. Menos alabanzas y más dato duro que el sector del turismo sigue siendo un desastre a pesar de empezar su desarrollo en la mitad de los años 90s del siglo pasado. No porque vengan más turistas el sector económico anda mejor. Ni el de enclave ni el de ciudad.

  4. jose dario sanchez dice:

    Fernando : tu Pais, Uruguay, es mas seguro que Cuba y mas democrático y se respetan mas los derechos de las gentes y…etc, etc…sigo _? Por que tienes que dedicarle elogios a Cuba y no a tu Pais de Origen ??

  5. Isidro dice:

    Tengo la impresión de que este post habla de la seguridad que de modo general Cuba le ofrece al turista extranjero…Pero, madre mía, ¡como tenemos editores en esta publicación!

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