En Cuba casi nada es considerado basura

marzo 28, 2017 | Imprimir Imprimir

Por Osmel Ramírez Álvarez

Foto: Elio Delgado Valdés

HAVANA TIMES — Hace poco, observando a un amigo hacer una limpieza profunda en su casa, fui testigo del conflicto entre él y su padre a la hora de botar la basura.

El temor a necesitar cualquier artículo defectuoso para reparar otro en el futuro y la incertidumbre de si mañana “la cosa” estuviese peor para encontrar algo, los torturaba. Finalmente, lo que tiraron al vertedero cabía en un saquito y todo lo reacomodaron, como un almacén de ociosos que pueden llegar a ser útiles.

Aquella experiencia me sugirió este post, porque en verdad este país es muy singular, fruto de la situación especial que hemos vivido. Considerar algo como “basura” no es tan fácil en verdad.

¿Acaso creen que las verduras y viandas que comienzan a descomponerse en los mercados se desperdician? –claro que no- antes de echarlas a los cerdos, parientes o amigos más pobres recuperan las partes menos podridas ¡Yo los he visto! Lo cual es muy peligroso,  porque muchas veces los agentes biológicos causantes de la putrefacción pueden ser patógenos digestivos en los seres humanos. Pero son tan caros esos alimentos que muchos se arriesgan.

Si un televisor ya está irremediablemente roto y se bota, otro lo recoge para venderlo a un técnico que lo desglosa y salva cablecitos y piececitas, para reparar otros. Por eso la mayoría de los arreglos son muy caros y duran poco.

Una portería con rieles del ferrocarril.  Foto: Osmel Ramírez.

Un refrigerador se oxida, se quema la máquina y se le poncha el congelador, y aun así no se puede botar; porque uno en la calle cuesta 10 mil pesos y en la shopping 20 mil (80 salarios mínimos de 250 pesos).

Un chapista repara el mueble con láminas de caballete de techos de zinc; un mecánico enrolla la máquina con alambre robado al Estado por obreros fabriles, entuba el congelador con tubos de cobre recuperados de calderas viejas y le echa el gas. Así se resuelve, carísimo, pero no tanto como comprarle uno nuevo al Estado.

Cuando retiran los rieles viejos y gastados de las vías férreas, la mayoría no van directo a la empresa de materias primas. Son vendidos por los obreros a la gente “para resolver” su salario insuficiente. Se usan para estructuras de cimentación y horcones de casas, para postes de cercados, bases de puentes rústicos, corrales de cerdos y corraletas de ganado vacuno.

Foto: Caridad

Las traviesas de las líneas férreas antes eran mayoritariamente de madera, y en las ciudades, en los 90, la gente con hacha en mano las destruían sacando astillas para cocinar. En Santiago de Cuba tuvieron que acelerar el cambio por traviesas de hormigón, porque en pocos años no hubiese quedado vía férrea. Allí hice mis estudios universitarios en esa época y lo presencié.

Pero las de hormigón no escapan de la depredación postcrisis. Se usan para zapatas de casas y corrales y se rompen para reutilizar el acero. Si tienen cabillas se destinan a nuevas fundiciones, si tienen alambrones, para aros de arquitrabe o fabricar clavos.

Los alambres de cerca o tendidos de tapaderos de tabaco también se usan en la fabricación casera de clavos. Imagínense si se pueden dejar en los campos sin cuidados. Hay que pagar guardias en tiempos de cosecha y retirarlos hasta la próxima, lo cual eleva el costo de producción de la hoja. Con pedazos de cabillas viejas se forjan clavos de errar caballos.

Un corral de cerdos utilizando rieles del ferrocarril. Foto: Osmel Ramírez

Con las esteras de goma que se desechan (o se roban nuevas) en las bandas transportadoras se hacen suelas de zapatos y gomas de bicicletas. Aquí se han especializado muchísimo en las gomas de bicicletas, de gran calidad, 10 veces más duraderas que las que venden el Estado; y se comercializan por todo el país, furtivamente.

En Mayarí desde que cerró la fábrica de níquel de Nicaro ya no se consiguen las bandas transportadoras como antes y por eso el liderazgo productivo pasó a Moa. Los diseños parecen originales.

La lista es interminable, pero no puede faltar un ejemplo tan célebre como el papel higiénico alternativo o “periódico Granma” como también se le conoce. Gracias a este uso su lectura se ha generalizado, y muchos creen que los rollos del verdadero papel higiénico están siempre escasos y son tan caros (solo al alcance de quien gane por encima de 10 salarios promedio) intencionalmente, porque descubrieron que solo así el diario se lee al nivel deseado.

Foto: Alejandro Arce

Tal vez luzca prosaico, pero debo decirlo: al menos la mitad de la población cubana nunca ha accedido al papel higiénico verdadero y ni siquiera saben usarlo, pues lo encuentran peligrosamente blando; temen un accidente indeseado ya que están adaptados a la dureza del periódico y es hasta posible que hayamos desarrollado la adaptación de no padecer alergias por la tinta.

En semejante situación de escasez y precios de boutique con respecto al salario en productos vitales, ¿será fácil decidir qué es basura? -Ya vemos claramente que no.Lo increíble es que con este reciclaje masivo y forzado por la pobreza, aún la empresa del Estado tenga tantos problemas para recoger los residuos sólidos en nuestras ciudades. Visto así, la ineficacia es muchísimo mayor.



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3 respuestas a “En Cuba casi nada es considerado basura”

  1. Isidro dice:

    Jaja…Osmel, llevo días esperando por que alguien comente este post tuyo y no llegan los habituales … Y eso que tú sueles desatar verdaderas “tormentas de ideas” en cada texto que publicas aquí. Y no creo que se trate de que este escrito porte menos ingredientes polémicos, o sea de importancia inferior a los anteriores. Al menos a mí, me parece de particular trascendencia…

    Como en muchos aspectos de la vida, los cubanos solemos ser contradictorios con frecuencia respecto al reciclaje y el ahorro de recursos. Por tradición hemos sido pobres en lo material – aspecto que se ha acentuado en años recientes -, pero por otro lado resultamos botarates por excelencia ( y no sólo en recursos materiales o dinero): ahí están los infaltables salideros de agua en un país sumido en sequía casi permanente; la poca importancia que se le suele dar al dinero ajeno: ahí destacan el transporte público y los comercios estatales, siempre renuentes a dar el vuelto debido; las pegas que se le ponen al cliente que adquiere un artículo y luego resulta defectuoso; los productos que ya vencidos no reciben descuentos en consecuencia. Parece que se prefiere perderlos, o que nadie los aproveche, en lugar de reducirles el precio acorde a su condición. Y lo peor: el poco valor que se le da al factor tiempo, sobre todo al ajeno.

    Estos son apenas pequeños detalles que agrian la cotidianidad del cubano. Pero ¿qué sucede cuando lo que se tira al vertedero son posibilidades de ingresos y de avance económico por ineficiencia en la superestructura política? Intentaré responder con las palabras de alguien mucho más más calificado que yo para dar en la diana: el doctor en ciencias económicas Juan Triana Cordoví, de quien cito apenas dos ejemplos:

    http://oncubamagazine.com/columnas/el-crecimiento-economico-cubano-no-depende-de-washington/

    “-¿Por qué seguir desperdiciando recursos fiscales y salario en supuestas empresas estatales que solo lo son de nombre, como las llamadas cafeterías y restaurantes estatales? ¿Qué tienen de socialistas en realidad? ¿Qué tienen de medios de producción fundamentales, de estratégicos para el desarrollo del país o la seguridad nacional? ¿Quién frena su transformación en otro tipo de empresa? ¿Quién o quienes se benefician con ello y quienes están siendo perjudicados? ¿Acaso no es mejor destinar ese fondo de salarios a nuestros maestros primarios, por ejemplo?”

    http://oncubamagazine.com/columnas/la-maldita-bendicion-de-la-cana-de-azucar/

    “…Paradójicamente, mientras Cuba reducía su capacidad de producción azucarera, los precios mundiales del azúcar, a partir de 2005 experimentaron mejoras sustanciales y otros países, como Brasil, con una industria mucho más poderosa, moderna y flexible, pudieron aprovechar ese comportamiento.

    Si asumiéramos que con la capacidad instalada en los centrales existentes desde el año 2005 era posible producir 3,5 millones de toneladas de azúcar y exportar 2,5 millones, entonces, los ingresos dejados de percibir en el país en todos estos 10 años son notables.

    Pongamos solo los años de 2008 a 2014, asumiendo un precio promedio de 434 dólares la tonelada (utilizando la base de precios del banco mundial), esos 2 millones de toneladas dejados de exportar significan 6 070 millones dejados de ganar. Una oportunidad perdida que el mercado mundial de azúcar nos estaba regalando y que no se supo aprovechar”.

    …Uhmmmm, ¡seis mil setenta millones de dólares en siete años…! Y La Habana llorando por transporte…

  2. Octavio López dice:

    El gran defecto del gobierno cubano, ideologías aparte, es su incapacidad demostrada para mejorar la calidad de vida de la población. Los gobernantes han atribuido siempre sus fracasos y limitaciones a causas ajenas a su gestión. La primera excusa ha sido la existencia de un “omnímodo enemigo imperialista”, y la segunda las afectaciones producidas por la naturaleza (ciclones, sequías, etc.). Pero jamás ningún lider ha reconocido su responsabilidad personal, ni ha pedido perdón por sus errores, ni ha renunciado cívicamente a su cargo. Todos han continuado en su desacertada gestión, hasta que han sido removidos desde “arriba”, cuando su posición se torna insostenible. Por supuesto, la remoción “desde arriba” no es aplicable a quien está “arriba”, y ese se mantiene allí hasta que la biología lo destituye de su cargo, o decide “retirarse a descansar”. Oscuro destino el de un país que depende de esos mecanismos para cambiar a sus lideres.

  3. Osmel Ramírez dice:

    Isidro: gracias por ser el oasis de mi querido post, que lo hice sobre este tema (entre muchos otros tentadores) con toda intención; para tocar otros asuntos que nos rodean y que por supuesto no se desvinculan con el tema político, que es el que más me interesa, pues lo creo la base de todo lo demás. Estoy muy agradecido de los lectores en general y de los que comentan más aún, por darle razón de ser a mis escritos. Este, y otros pocos anteriormente, han llamado menos la atención. Como sucede incluso a los artistas, las obras que creen mejores o que encierran un mensaje más importante son las menos populares. Martí adoraba, sobre todos los demás, a sus versos libres, cargados de ideas; y se dolía que en los salones solo se recitaran sus versos sencillos, llenos de rima musical. Si le pasaba al Maestro, cómo no va a pasarme a mí, a este humilde aprendiz de comunicador.
    Pero hablando del post, creo que lleva a reflexionar sobre todo esas cosas tan importantes que tú mencionas. En todo el mundo se recicla, burdamente por el pueblo paupérrimo, todo material útil para ser usado en sus casas; pero el que trabaja o tiene recursos no lo hace, ese va a donde venden lo que es verdaderamente para lo que quiere o necesita, y son cosas nuevas. En Cuba reciclar es muchas veces la única opción por la escasez y lo hace todo el mundo de una u otra forma. Es un reciclaje de supervivencia, no de conciencia, y que ha llevado a una especie de cultura del aprovechamiento; y pone en riesgo todo recurso; y obliga a gastar en el cuidado de cosas que en otros países pasan inadvertidas. Por ejemplo, una infraestructura abandonada momentáneamente, en otra geografía se cierra y pones un cartel; en Cuba deben seguir cuidándola porque la gente va mandarria en mano y rompe el concreto para sacar las cabillas y desprende un tuvo para el pasamano de una escalera y todo lo que esté abandonado tiene gran valor, por la crisis y por los precios exorbitantes con respecto al salario. Algo que va más allá de la pérdida de valores y es su acicate.

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