¿Qué pasa con los taxistas privados de La Habana?

febrero 27, 2017 | Imprimir Imprimir

Por Irina Echarry  (Fotos: Juan Suárez)

HAVANA TIMES — Por estos días en La Habana solo se habla de un tema: el transporte. Llegar al trabajo o regresar a la casa es una tarea titánica.

No resulta nuevo el asunto, solo se ha agravado a partir de que el 8 de febrero el gobierno provincial hiciera pública unas medidas de estricto cumplimiento para los transportistas privados. Amenazados con el retiro de la licencia, los boteros han tomado la justicia por sus manos.

En la capital impera el caos, al principio se respiraba un ambiente polarizado, como es costumbre en nuestro país cuando de analizar se trata: o defiendes a los boteros (taxistas privados) o estás contra ellos. Luego de casi veinte días la gente está segura de que esas medidas no resolverán el problema, y los boteros hacen una huelga solapada, pero anuncian un paro nacional para finales de mes. El gobierno no se ha vuelto a pronunciar.

Havana Times recorrió varios puntos de la capital para tomar el pulso de la situación y se encontró con que casi nadie quiere dar su nombre.

La gente habla de manera informal, pero cuando ven la grabadora delante se lo piensan mejor. Respetamos el anonimato de quienes contribuyeron con su criterio.

Para atrapar un carro en la calle 23, Monte o Neptuno, es necesario conocer las señas exactas, si no, te pasan por al lado y no paran, aunque vayan con asientos vacíos. El parque El Curita es un punto álgido, allí confluyen varias rutas de taxis, se puede ver a los boteros conversando y a la gente atormentada en busca de una solución para llegar a sus destinos.

Alamar no tiene un punto fijo para la recogida de pasajeros, las personas se amontonan en el Parque Central y al fondo del Teatro Martí; es una aventura diaria -de empujones y maltratos para asegurar un puesto en uno de los carros-, que no todos están dispuestos a vivir.

Dalia trabaja como maestra en una escuela primaria, viaja con frecuencia desde El Cotorro a San José para ayudar a una hermana enferma: “Mira, primero el viaje costaba 10 pesos, luego lo subieron a 15 y ya hace rato estaba a 20. Es una realidad, los salarios nuestros no resisten esos precios; y los boteros no son extraterrestres, ellos saben muy bien lo que ganamos. Algo había que hacer, por eso me alegré con la fijación de las tarifas. Lo que no imaginé que todo iba a empeorar”.

Lo que Dalia llama empeorar es más que eso. Muchos taxistas privados han decidido trabajar menos y dejar los horarios picos al ineficiente transporte público. Sobre las cinco de la tarde las guaguas andan con las puertas abiertas, la gente cuelga de ellas como racimos; aunque ahora hay más ómnibus circulando, la imagen recuerda la década del 90.

Mario maneja desde los 18 años, en 2010 solicitó su licencia de transportista y desde entonces no ha dejado de rodar en el carro que le dejó su abuelo. “Nosotros pagamos impuestos altos, resolvemos un problema que el gobierno nunca ha podido arreglar ¿por qué se reprenden así?

Yo trabajo 10 horas diarias, a mí nadie me regala nada. Ahora estoy saliendo menos, solo en horarios tranquilos, ni la mañana ni la tarde. No puedo parar el carro porque me lo sentiría mucho, pero en los horarios pico no pincho. Hay que demostrar que tenemos poder”.

Es cierto, los taxis colectivos son un alivio para quienes pueden pagar los precios que los choferes imponen, pues sus licencias les dan la potestad de establecer el precio según la oferta y la demanda. Por eso rechazan la intervención del Estado en la fijación de precios y rutas, pues el Estado no les da ninguna facilidad para ejercer su trabajo.

La mayoría de los boteros esgrime un discurso defensivo y justificado: los altos precios del combustible y las piezas de repuesto, así como la cuantiosa suma que deben pagar en impuestos. Y aunque la gente reconoce que no mienten, algunos no entienden por qué deben desquitarse con el pueblo.

Daniela estudia primer año de Logopedia, debe trasladarse todos los días desde Regla hasta Ciudad Libertad, en Mariano. “Lo peor son las mañanas, no hay guaguas que pasen con regularidad y nosotros tenemos un horario. La solución son los boteros. Todo el mundo sabe que Regla y la Habana Vieja están pegaditos, es un abuso cobrar 20 pesos por ese viaje.

“Yo he establecido mi propio precio, cuando me bajo les doy 10 pesos, no sé si me lo dejan pasar porque soy jovencita. Me hago la loca cuando me ponen mala cara y al día siguiente repito lo mismo. Uno me regañó una vez, que si ellos tiene que pagar todo, que la vida está cara, y le dije que eso no es así: tú lo pagas con el dinero que nosotros te damos por el viaje. Porque tampoco es que sean víctimas, bastante caro que nos cobran”.

Carlos, un jubilado de la construcción del municipio Centro Habana, piensa que no es justo: “Yo también debo pagar muchas cosas y mi jubilación no alcanza ni para comer; lo más fácil es subir el precio del viaje a costa del pueblo. Si no están de acuerdo con las cosas como están ¿por qué no hicieron esto desde un principio? ¿Por qué no se plantaron frente al gobierno y exigieron rebajas o facilidades desde que sacaron sus licencias?  Ah no, es mejor abusar del otro que está peor que tú. Es triste, este país está patas arriba porque ya no hay solidaridad. Ahora con las medidas nuevas nada va a mejorar, al contrario”.

Un joven vendedor de galletas de mantequilla en la esquina de Coppelia apunta: “Es una locura, mira ese carro como pasó, vacío. Así es desde hace días. ¿Quién paga? Nosotros, los pobres. Es verdad que aquí nadie tiene facilidad pa trabajar, pa vivir. Es absurdo que lo boteros tengan que pagar las gomas al mismo precio que alguien que no brinda ese servicio. Lo más lógico es que tengan alguna ventaja, ya que el mercado mayorista se demora”.

El descontento es notable, basta llegarse a una parada de guaguas o acercarse a un grupo de personas.

El chofer de un taxi de piquera -de esos amarillos y negro-, un anciano que lleva toda su vida manejando, asegura que la tarifa para Alamar debe ser de diez pesos. Es eso lo que cobran estos taxis desde hace años, pero hace pocos días uno de sus compañeros de trabajo cobró 20, cuando la gente le reclamó, utilizó el mismo discurso de los boteros.

El anciano chofer comenta: “Sí, es cierto, nosotros nos encargamos de todo lo del carro (se refiere a los arreglos, las piezas de repuesto, el combustible), pero luego que terminamos el kilometraje del día que son 140 km, tenemos 60 km para nosotros. No hay necesidad de cobrar tanto”.

Necesidad, el significado de esa palabra es tan voluble, tan susceptible a cambios, a los puntos de vista de cada persona que la utiliza.

Un especialista del Ministerio de Transporte asegura que en los últimos cuatro meses del año pasado entraron más de 200 guaguas al país, de las articuladas que vienen de Bielorrusia y de la Yutong chinas que se usan como ruteros.  “¿Dónde está esa cantidad de ómnibus? Yo creí que las cosas iban a ir en este orden: sacan la medida, los boteros no están de acuerdo, la cosa se complica y sacan las guaguas para contrarrestar. Sin embargo no ha sido así”.

En Internet circulan artículos de diversa índole, y una carta con demandas planteadas por los boteros: rebaja del combustible, de los precios de los neumáticos, etc. con anuncio de una huelga nacional de transportistas privados a partir del 27 de febrero. Sin embargo, en la calle no todos están informados.

Un señor pregunta: “¿Huelga? esa es una palabra fuerte. Si aquí te cogen en esa gracia seguro hasta te decomisan el carro. Yo quiero arreglar esto porque me está afectando, pero sin meterme en política”.

Otro que está cerca interrumpe: “Esa palabra en Cuba está prohibida y puede ser mal interpretada. La gente se lanza a hablar en nombre de todos y te complican. Es verdad que estamos unidos para tratar de solucionar la problemática lo mejor posible para todas las partes, pero aquí no tenemos cultura de huelga, si se tiran así la tenemos perdida. Lo mejor es negociar con el gobierno: ¿ustedes quieren que bajen los precios? ¿Qué nos van a dar a cambio? Pero empezar a hablar de huelga es por gusto, así no nos van a escuchar”.

De la ventanilla de un almendrón rojo sale una voz: “por eso es que estamos así, porque somos unos miedosos. Huelga y bien. Que vean lo que sucede cuando nosotros no trabajamos. Que sufran cómo se le complica la cosa con la gente. Y la gente, que se llene de valor y les pida cuentas a ellos”.

Algunos boteros creen que esas medidas solo han servido para poner a la gente en su contra. En cambio, otros alegan que ellos nunca han sido del agrado del pueblo,  porque les tienen envidia, porque creen que son ricos, y ahora no los van a respaldar en ninguna protesta.

El pueblo es el que siempre sufre los vapuleos del poder, ya sea político, económico, religioso, o de cualquier índole. La población que necesita llegar temprano a su trabajo para dar de comer a su familia está preocupado con esta situación. La mayoría, enajenada en su escasez diaria, aprueba ciegamente las medidas gubernamentales porque piensa en sus bolsillos. Otros aluden que solo son un parche, algo superficial que no hurga en la raíz del asunto.

Quizá sea hora de superar esa división entre el pueblo y los boteros, ellos también son parte del pueblo. Lo que hay que hacer es unirse, pensar un país mejor y trabajar por él, no solo reaccionar cuando se afecta el bolsillo.

Mientras ese convencimiento llega, la incertidumbre reina. ¿Qué sucederá a partir de lunes 27? ¿Habrá una huelga más profunda que esta que hoy se vive en las calles?

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17 respuestas a “¿Qué pasa con los taxistas privados de La Habana?”

  1. pepe dice:

    Que divertida es Cuba. Los taxistas de medio mundo protestando porque Uber y similares le hacen competencia con precios bajos, y en Cuba los precios por las nubes.
    La solución es simple. Compra carros, guagua de segunda mano; véndelas a precio de costo a futuros boteros y que estos bajan los precios.
    Ahhh no. Quieren vender los carros de segunda mano mas caros que los nuevos. No quieren poner transporte publico. Y quieren que los boteros ganen lo mismo que maestros y médicos. Estamos frito

  2. alain dice:

    Es cierto que los taxistas privados se afectan con estas medidas que regulan el precio del pasaje por tramos o recorrido completo de la ruta, que es su medio para la entrada de sus ingresos, que le cuesta reponer neumáticos, la reparación y optimización del estado técnico del medio que utilicen ya sea un auto u otro. Acaso los que necesitamos trasladar nos para el trabajo, escuela u otro lugar de importancia o interés no nos afectamos con los altos precios de estos taxistas. En cualquier parte del mudo un taxista empieza por un auto y con el tiempo si la suerte lo acompaña este aumenta de un auto a varios y es cuando realmente percibe mejores ganancias. ¿Quién es el mayor perjudicado, el taxista o la población con altos precios del pasaje o la rebaja de la tarifa por pasaje? Creo que está muy claro y evidente que la población.

    • Juan sin nada dice:

      Los 2 son igualmente afectados Alain, los boteros y el pueblo. Los boteros comenzamos a subir el precio de los pasajes producto que aumentó el control estatal sobre los combustibles, tanto gasolina pero principalmente sobre el petróleo o diesel. Como ni los guagueros ni camioneros estatales ni prácticamente nadie que trabaje para el estado vive de su salario, lo que sucedió es que estas personas nos empezaron a vender menores cantidades de combustible pues le asignaron mucho menos y con mas control pero subieron los precios de esos combustible. El gobierno no podrá nunca luchar contra la corrupción mientras los cubanos no puedan vivir el mes estero de su salario mensual. AAAhh, y si nosotros los boteros fuéramos a trabajar con el combustible comprado en los CUPET a precio oficial, entonces subiría aun mas el precio del pasaje. Por que el pueblo no le reclama al gobierno por culpa de las gomas en las tiendas a 120 CUC cada una, las baterías a 150 CUC, los rodamientos a 17 CUC, la no existencia de muchas piezas? Estan echando a fajar al pueblo contra los boteros cuando el principal responsable es el gobierno.

  3. Roberto dice:

    Ese es el problema yo quiero meterme a protestar sin meterme en politica, eso es una contradiccion, pues hay que meterse en politica, todo activismo es politico, es luchar por un cambio social, como es posible que no esten de acuerdo con algo que les afecta el bolsillo y la respuesta es yo no quiero meterme en politica, los niveles de terror y miedo implantados en el subconciente del cubano hace que se aconseje mejor antes de lansarse a la calle, aunque no soy partidario de la violencia, pero luchar por los derechos implica ir hasta las ultimas consecuencias, le costo a Mandela, le costo a Martin Luther King,les costo a los franceses en su revolucion y aqui esperar a que todo venga de arriba, que perdido estamos, para colmo en las entrevistas las personas temen decir su nombre, es un miedo que parece de pelicula, aprendamos a no temer de una vez por todas, dios mio.

  4. Juan sin nada dice:

    En la mayoría de los países del mundo, los pequeños negocios se rigen por “oferta- demanda” y no pagan impuestos o pagan impuestos muy bajos, por debajo del 15 %. Los negocios medianos y grandes pagan impuestos mayores, hasta el 30 % pero tienen derecho a comprar los insumos en mercado mayorista, o sea, a bajo precio y en grandes cantidades. En Cuba, tenemos los impuestos del 50 %, los mas altos del mundo a empresas y no tenemos derecho a mercado mayorista. Para colmo de males, no nos permiten regirnos según la relación oferta demanda y nos topan los precios sin darnos ningún tipo de facilidad. En la Cuba socialista los trabajadores cuentapropistas no tenemos derecho a tener un sindicato que defienda nuestros derechos e intereses. El gobierno de Cuba no quiere ni va a dialogar nunca ni con los boteros ni con el pueblo. El gobierno de Cuba solo responden frente a presión, como muchos otros gobiernos, solo que aquí en Cuba no permiten que el pueblo proteste.

    Si el gobierno de Cuba quiere que los boteros bajemos los precios, entonces que nos vendan a bajo precio las gomas, el combustible, las piezas y bajen los impuestos. Así todos nos beneficiamos. Pero desgraciadamente el gobierno no quiere que el pueblo, donde también estamos nosotros los cuentapropistas, nos beneficiemos. El gobierno no quiere que existamos y de existir, que ganemos la misma miseria que le pagan a un profesional del estado, 25 CUC al mes. No hay solución con el gobierno cubano.

  5. Manuel Zayas dice:

    Los boteros son unos abusadores, que se aprovechan de las necesidades de la gente, pero gracias a la ineptitud de las autoridades del transporte en Cuba que han sido incapaces por años de encontrar soluciones viables a los problemas del transporte público en La Habana y muchas otras ciudades del país.
    Los precios de los pasajes que cobran los taxis colectivos siempre han sido desproporcionados para el tamaño del bolsillo del cubano de a pie y las causas van desde la deficitaria oferta publica, pasando por los costos de mantencion del transporte privado y terminando por algo no menos importante como es el bajo nivel de los salarios, sobre todo en el sector estatal.
    Ahora resulta que las autoridades de la capital pretenden regular el transporte privado imponiendo tarifas y rutas, con la intención de mejorar el acceso de la población al servicio.
    La medida parece no ha agradado a los dueños del transporte privado y la respuesta ha sido “huelga de brazos caídos”, que era posible prever, que trae como resultado un empeoramiento de La situación.
    Aclaro, toda actividad de privados que ofrecen un servicio de interés público requiere ser regulada, en eso no tengo dudas. Pero lo que no es posible aceptar es pensar que los privados si se les regula pueden solucionar el transporte público de la capital, cuando la evidencia empírica demuestra que en ningún lugar donde se ha ensayado ha funcionado y solo cabe en la cabeza de quienes la ideología neoliberal la tienen en su ADN.
    El transporte público en Cuba debe y tiene que ser solucionado por EMPRESAS PÚBLICAS, propiedad de todos. Mientras no se entienda ello los cubanos seguirán viviendo las penurias del transporte público.
    Ante la ausencia de una política pública que solucione la crisis del transporte en la capital en el corto plazo, las soluciones se deberían buscar mediante el diálogo, en el que tomen parte el gobierno, los ciudadanos y los transportistas privados. Las imposiciones y las medidas de fuerza solo dañan a los más débiles, el cubano de a pie.

  6. el bobo de Abela dice:

    Ya veran como el gobierno cede como hicieron con la huelga de brazos caidos de los carteros en el interior del pais. El gobierno para dar el ejemplo deberia poner sus taxis en CUC a sustituir a los almendrones cobrando las tarifas que les quieren imponer al sector privado. Lo mismo pasa con los agromercados quieren que los campesinos regales la produccion para que sea barata y el gobierno vende la comida en CUC y cara en las tiendas de divisa.

    Todavia falta la huelga de dolares caidos de los emigrantes hasta que el gobierno no elimine la aberrante ley migratoria para los ciudadanos cubanos y el atraco de renovar el pasaporte cada 2 años cuando el documento es valido por 6 años.

  7. Marlene Azor Hernández dice:

    Es que la política del gobierno es abusiva e ineficaz. Ni resuelve el transporte público en seis décadas ni garantiza mercados mayoristas para los cuentapropistas.Con medidas abusivas lo único que logra es sucesivas huelgas de brazos caídos.Nada mejora, sino que empeora.

  8. Tito dice:

    El gobierno reconoce que 10 pesos es mucho para el que gana un salario de 300 o 500 pesos al mes, pero no saca esa cuenta cuando vende aceite o leche en polvo. Los precios en la shopping son un robo.

  9. Juan sin nada dice:

    Le aconsejo a los compatriotas cubanos que cojan cubataxis y panataxis y cuando lleguen al destino deseado, le paguen al taxista de la agencia estatal 5, 10 o 15 pesos cubanos, a ver que sucede. Por qué no le bajan los precios a los taxis de Cubataxi por ejemplo? Ellos si tienen tarjeta de combustible a menor precio y tienen facilidades para comprar gomas y piezas. Esos taxistas estatales tienen esas facilidades dadas por el estado y cobran carísimo, entonces los taxis privados (almendrones) que no reciben ninguna ayuda ni facilidad del estado cubano, tenemos que cobrar esos precios topados para así no poder pagar los gastos de piezas. Que lindo!!! Los que dirigen el sistema de transporte en el pais, esos gobernantes son traidores a la patria y parecen odiar al pueblo.

  10. Lela dice:

    “Yo también debo pagar muchas cosas y mi jubilación no alcanza ni para comer; lo más fácil es subir el precio del viaje a costa del pueblo.”
    Absolutamente de acuerdo con esto. Ellos estan protestando solo para poder poner el precio que les venga en ganas a los pasajeros, en un pais donde no hay transporte publico y tampoco hay competencia.
    Bien podrian exigir al estado sustraer, en todo o en parte, los gastos que tienen en piezas de repuesto del pago de los impuestos (aqui es asi), pero para eso tendrian que presentar comprobante legal de la adquisicion. Por que no protestan por esto al estado?

    • Juan sin nada dice:

      Lela, los boteros no protestamos para poner el precio que nos de la gana. Protestamos para que el negocio sea factible porque nuestras familias dependen de él. Si el gobierno fija y topa precios está bien PERO a la vez debe darnos derecho a comprar combustible, piezas de repuesto, baterías, gomas, esféricas (pues como están las calles, la dirección de los carros se rompe varias veces al mes), fijar también lo que cobran los mecánicos, los torneros que muchos trabajan mal y caro, debe también bajar los impuestos que son abusivos, busque en que país del mundo una pequeña empresa debe pagar a final de año en impuestos el 50 % de sus ingresos? Es más, no existe ninguna empresa, ni las grandes empresas pagan el 50 % de impuestos sobre ingresos. Si el estado no garantiza esto, entonces que permita que trabajemos como hasta ahora, según oferta-demanda.

  11. kamikaze dice:

    Yo considero que la solución del estado no está en imponer los precios del pasaje a los “boteros” sino en comprar X cantidad de microbuses (de segunda mano) y ponerlos a circular por las mismas rutas de los boteros a un precio menor (digamos 5.00pesos) , es decir incrementar los taxis ruteros que hay en La Habana. En esto de los boteros y sus demandas hay tela por donde cortar, porque si bien tienen razón en los precios de las gomas, combustible, etc, ninguno dice que en muchísimos casos quien maneja no es el dueño del almendrón, sino otro que hace un horario de taxista y luego le pasa al verdadero dueño su “masca” diaria; así el dueño del carro desde su casa pone dígamos a dos personas a menejar y tiene el carro circulando unas 16 horas. Por ahí facilmente se puede sacar la cuenta del precio del pasaje; si el taxista cobra menos, le pasa el dinero exigido al dueño del carro, qué le queda a él de ganancia después de “meterse” un montón de horas al timón, eso sin contar el dinero para “pasarle” a policías e inspectores.

    • Juan sin nada dice:

      Kamikaze, usted quiere que después que un médico regresa de años trabajados en Angola con ya mas de 65 años y que compra un carro “almendrón” para asegurar una vejes en mejores condiciones para él y ayudar a su familia, él mismo médico se ponga a cacharrear y a botear? Que tiene de malo, donde está el delito en emplear a otra persona como chofer? De esta forma son 2 familias las que se benefician, no solo una. Además, si la revolución cubana no ha podido arreglar nunca el transporte en estos 58 años que han pasado desde 1959, usted cree que ahora lo va a arreglar? Ojalá lo haga, creo que moriré y no podré ver esa mejoría del transporte.

      • kamikaze dice:

        Juan sin nada, la palabra delito la ha puesto usted; el asunto es super fácil de explicar: médico de la tercera edad quiere asegurar su vejez y ayudar a su familia, para eso se compra un “almendrón” con lo que reunió centavo a centavo durante sus misiones, pero como ya está viejo (o no le da la gana) emplea un chofer (o dos) para manejar; hasta ahí todo de maravilla,el médico se busca su dinero y de paso ayuda a la economía de dos familias más; ahora viene la parte buena; quién sustenta la economía del médico y sus dos chóferes (que por supuesto ninguno de los tres se conforma con unos 1000.00 mensuales porque eso no alcanza para nada) ?, posiblemente usted Juan sin nada, y otras muchas personas que le tienen que pagar 20.00 por un viaje, o 10.00 por unas cuantas cuadras. Los mismo bicitaxistas que se la pasan reclamando te “clavan” 20.00 por un viajecito, también es verdad que hay empresarios bicitaxistas (como ocurre con los boteros) gentes que tienen varios bicitaxis o carros circulando. De acuerdo con usted que la solución a eso está en el Estado. Yo recuerdo un tiempo en que vivía en Alamar y pasaban guaguas de trabajadores de las FAR semivacías y no recogían a nadie, y así muchos otros ejemplos, si todas esas guaguas recogieran pasaje a un precio módico, se solucionaba en parte el problema.

  12. Luis Rondón Paz dice:

    – Que divertido texto. El nivel de enagenación de mi pueblo es aterrador.

    En fin, eso es lo que ha traído la -instrucción-educación fragmentada y poco universal para abordar temas de equidad, justicia social, debate y democracia participativa, porque la dirección del país, en su errar -pienso so-, creyó que Cuba continuaría siendo el centro del mundo y ejemplo de imitar por otros regímenes del mundo, ahora el Bloqueo de USA con “flexibilización” está haciendo más visible la manipulación psicológica y el millonario andamiaje propagandístico usado en Cuba para mantener en el poder al régimen, que dicho sea de paso, si no se transforma pronto, lo que más teme el pueblo perder (educación, salud, , patrimonio histórico y sus VALORES HUMANOS…), será sustituido por el Sálvese quien pueda.

    Lo más triste es que la mayoría del pueblo, está acostumbrado a vivir así, y el poder se aprovecha de eso para hacer muy mal su trabajo.

    Conclusión:
    El país está muy jodido, y a sus gobernantes no les importa, unos porque no están para buscarse problemas, y porque tienen todos sus problemas resueltos.

  13. Habanera dice:

    Al final de todo es la misma mierda pero con diferente cagada

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