La mejor forma de conocer a Cuba no es en un hotel

enero 25, 2017 | Imprimir Imprimir

Por Yusimí Rodríguez

Maylena Chaviano Cubillet

HAVANA TIMES — El emprendimiento de mis compatriotas, dentro y fuera de Cuba, y su capacidad de aprovechar oportunidades, no deja de sorprenderme. Maylena Chaviano Cubillet, una cubana de 30 años, ha vivido 10 en los Estados Unidos y en junio de 2016 comenzó un pequeño negocio: organizar viajes para traer estadounidenses interesados en conocer la Isla.

No se trata del típico viaje de sol, playa y mojito, sino de aprender a bailar ritmos autóctonos, mucho más allá del básico “un, dos, tres” que aprenden los turistas, y también del casino o salsa. Sobre todo, se trata de conocer a Cuba, nuestro pueblo y cultura, de cerca; de experimentar la vida de aquí.

Maylena quiso hacer esto durante años, pero le tomó mucho tiempo decidirse

Maylena: A veces nos frena el miedo al fracaso. Hacer cambios en nuestras vidas puede ser difícil. El año pasado ocurrió algo en mi vida muy fuerte: falleció mi papá. Eso me hizo entender que debía vencer los miedos, podía no funcionar, pero no sería yo misma quien me frenara.

Sin embargo, es una mujer acostumbrada a cambios y riesgos.  Sin haber cumplido 20 años partió a Estados Unidos, sin familia o novio ni conocimientos de inglés.

Maylena: Nunca me obsesionó irme ni pensaba arriesgar mi vida. Se presentó una oportunidad que me permitía ayudar a mi familia y la aproveché. Allí trabajé en una fábrica de camas y los fines de semana en una tienda de piezas de carros; fui mesera en áreas latinas, porque no hablaba inglés, y cuando lo mejoré, en Starbucks.

También ha sido profesora de baile, eso juega un rol importante su programa

Maylena: El arte y el baile han sido básicos para mí, desde niña. Aquí estudié Danza en la Escuela de Instructores de Arte, me fui en mi último año. Allá continué con esa carrera y doy clases de baile. Casi todos los que vinieron en el viaje son mis estudiantes. Aunque tengo en mente otros programas, quise comenzar con este porque es en el que más fuerte me siento. Pero ninguno será simplemente la parte turística. Quiero que experimenten lo que es Cuba en general. Por eso nos quedamos en casas particulares, comemos comida hecha en casa; ellos juegan dominó, comparten con cubanos. Lo importante es que sepan quiénes somos, es lo mejor que se llevan de Cuba.

Los barbaros del ritmo. Foto: Eduardo García

Cuando trajo el primer grupo, en junio, no tenía idea de muchas cosas ni seguridad de que funcionara. Por eso, en vez de promocionar el viaje, cosa que no ha hecho hasta ahora, seleccionó a las personas entre sus estudiantes. Para el segundo, vinieron algunos del primer viaje, y otros que al escuchar sobre la experiencia, quisieron vivirla. La mejor promoción, según alega, ha sido lo que dicen quienes viajan con ella.

Por la parte legal, debe comprar los pasajes a través de una agencia que cuenta con los permisos para vender boletos a estadounidenses que viajan aquí, siempre que no sea con fines turísticos. Existen doce categorías para viajes a Cuba, el organizado por Maylena clasifica, ya que el fin es cultural.

Maylena: Incluso, cuando sea posible venir como turista, mi propuesta nunca será un viaje meramente turístico. Es un programa educativo cultural, con el baile como centro. Un día iremos a la playa y nos tomaremos el mojito, pero la mejor forma de conocer la Isla no es en un hotel.

Los profesores que imparten clases en su programa son graduados de escuelas de arte, primeros bailarines del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba. No critica a quienes saben bailar salsa y ritmos afrocubanos, porque lo han visto desde pequeños y todos los cubanos (excepto yo) llevan la música en la sangre, y enseñan a extranjeros

Maylena: Si alguien baila bien, puede enseñar y le pagan, genial. Provengo de una escuela de arte y aprecio la formación, el rigor y el sacrificio que requiere ser un artista profesional. Sé que hay muchos artistas de talento que nunca entraron a una escuela de arte. Pero voy a quienes conozco y en quienes confío, porque se han formado desde niños y han mantenido ese rigor y esa pasión toda su vida.

Clase de rumba en La Habana. Foto: Ghyslaine Peign

Mis estudiantes no vienen a aprender casino. Reciben cinco horas diarias de clases: tres en la mañana de bailes Yoruba, y en la tarde una de rumba y otra de casino o son. Además, reciben conferencias. Para mí, no es solo aprender el paso, sino entender qué estás haciendo. No es el turista que viene a aprender “un, dos, tres”. Obviamente, una semana es aún muy poco tiempo, pero se fueron con lo mejor que podían recibir en una semana. Te puedo asegurar que bailaron, tenemos videos. Lloraban cuando se fueron, la despedida en el aeropuerto fue muy emotiva.

Para ella, lo más difícil ha sido la parte organizativa, los horarios, solucionar cosas al momento

Maylena: Ocurren imprevistos, como que se rompió el equipo de música. Por eso, les hablo claro desde el principio: si vamos a conocer a este país,  son las cosas buenas y las malas. No les apunto con el dedo específicamente si un edificio está cayéndose, como tampoco señalo los que hay en buen estado. Esas cosas están ahí, se ven por sí solas. Quizás, algunos no hablan español, pero pueden ver.

Quienes vienen conmigo deben tener mente abierta, ser flexibles si las cosas no fueron cómo esperaban. Pero en cualquier circunstancia deben ver que estoy haciendo lo mejor que puedo.

Pese a su cuidado con cada detalle, al profesionalismo de los profesores de baile y la calidad del servicio en  las casas particulares, algunas cosas escapan de su control

Maylena: Cuando vine con el primer grupo, se fue el agua un día. Esta vez, habíamos reservado mesas para un show de rumba; cuando llegamos, estaban listas, pero faltaban sillas. Ellos enseguida se sentaron unos encima de otros, compartieron asientos; estaban más preocupados por que los cubanos tuviésemos una para cada uno.

Pareja de baile en el malecón. Foto: Ghyslaine Peign

Maylena, además, estudia Desarrollo Internacional en la Mcgill University de Montreal, donde vive ahora; no puede venir más de dos veces al año, por el momento. Durante las vacaciones de verano, podría intentar venir dos veces. Preparar toda la logística es muy trabajoso, por eso prefiere no abarcar demasiado. En un futuro, quisiera que sus estudiantes pudieran, quizás, en vez de una semana, pasar un semestre completo de baile en el ISA (Instituto Superior de Arte) o la ENA (Escuela Nacional de Arte)

Maylena: La idea es también mostrar cómo es la educación cubana.

Pertenece al primer grupo de estudiantes de la Escuela de Instructores de Arte y agradece la educación recibida en Cuba.

Días atrás, David, un alumno suyo, me decía que el interés de los estadounidenses por el ron y el tabaco cubanos se debía al embargo; que apenas lo levanten, el interés disminuirá. ¿Podría suceder igual con el interés en la música y bailes cubanos?

Maylena: Quizás, disminuya otra cosa, pero en cuanto a esos productos y servicios realmente no creo. El interés, no solo del americano sino de otras personas en el mundo se debe a la calidad del tabaco y el ron cubanos. Opino lo mismo de nuestros bailes y nuestra música. Mira la salsa, por ejemplo, tan popular en USA (como en otros lugares) y no tiene ninguna restricción política. Pienso que lo mismo pasará cuando el embargo se levante: el pueblo estadounidense como muchos otros sabe apreciar las calidades de un producto y servicio más de cualquier prohibición por la política.

Niños en la Plaza Vieja. Foto: Herman Krieger.

Si tuviera que hacer cambios por el camino, lo importante sería no perder la esencia de lo que me hizo comenzar. Es algo que aplico en mi vida personal y que me aconsejó un amigo antes de irme. Me dijo: “no importa todo lo que veas y los cambios que experimentes, sino que nunca cambies tu esencia”.

No le preocupa el impacto que pueda tener la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, en su negocio, aunque sabe que es impredecible. Espera que prime en él el hombre de negocios.

No le interesa tanto que vengan las cosas de EUA (como McDonalds y Starbucks) como que puedan verse afuera las cosas de Cuba

Maylena: Tenemos mucho que ofrecer: nuestro café, ron, tabaco; nuestros músicos, artistas y educadores. A muchos países han llegado las cadenas de McDonalds y otras estadounidenses. ¿Eso ha significado mejorías para el país? Puerto Rico es territorio de Estados Unidos y está lleno de problemas. Tengo muchos amigos portorriqueños; cuando miro ese país me digo que no es lo que quiero para Cuba.

He vivido en ambos lugares y eso me permite comparar, entender a los de aquí y a los de allá. Al final del día, ningún gobierno ni sistema es perfecto. Para mí es importante ver cómo pueden beneficiarse ambas culturas.

Maylena considera que los cambios que han ocurrido en el paí en los últimos años han sido muy positivos, sobre todo, el incremento de personas con celular y la posibilidad de acceder a Internet a través de WiFi

Maylena: Durante años pasé trabajo para comunicarme con mi familia; ahora nos vemos por video. Una se siente más cerca de Cuba. También me ayuda con mi programa, puedo comunicarme con las personas con quienes trabajo. Esa tecnología me permite ayudar al país, trayéndoles personas.

Aunque comenzó sola el negocio, ahora Maylena cuenta con la ayuda de gente como Dave y Juan Zavala, que la han ayudado muchísimo.

 



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3 respuestas a “La mejor forma de conocer a Cuba no es en un hotel”

  1. El Lapón Libre dice:

    Solo decir que lo que hace esta linda cubana no es nada nuevo. Conozco a muchísimas personas, quienes hacen (o han hecho) desde hace bastante tiempo esta labor. Lo más importante -en mi opinión- de su experiencia es hablar claro con sus clientes -Cuba está llena de problemas; la mayoría de ellos, causados más por el capricho de un imbécil con “alguito” de poder que por mala infraestructura- !Fuera todo tan sencillo! si el estado cubano le permitiera a estos simples emprendores, cierta ayuda logística bien estructurada. Entonces otro gallo hubiera cantado hace rato, pero !No! a ellos solo les interesa la “cooperación” con aquellos que les ofrezcan ganancias millonarias y, por supuesto, el uso exclusivo de sus súper caros y corruptos servicios estatales. ?Quién le pone el cascabel a ese -feo- gato?

  2. Miranda dice:

    Es verdad, éste negocio hace rato que viene andando, cubanos con conexiones fijas allá en Cuba que les rentan en sus casonas al grupo de turistas que llevan. Después del negocio de las mulas, éste fue el otro negocio que se inventaron, y según lo que hayan estudiado es la especialidad que les brindan al grupo, como ésta muchacha, con el bail. Tengo una amiga que le rentaba a un muchacho gay, que además de ser buen mozo, sabe inglés, se conoce todos los buenos puntos que ofrece La Habana, y ha hecho uso de todas esas ventajas, se ha mudado para New York y oigo que le va súper bien llevando a grupos de gays super chic a la ciudad que hay que sacarle lascas porque está de moda.

    Le deseo a Maylena mucha prosperidad para su negocio.

  3. luis v dice:

    En Cuba hay una mina de oro si el gobierno abre el banderin a la poblacion cubana para que entren en el negocio del turismo, solo la poblacion puede ofrecer este tipo de turismo, que se hospeden en el campo y vayan a un guateque , se banen en el rio , o desde un cuarto en la Habana vieja vayan a una fiesta de santo o escuchar rumba en un solar o ir a fiestas de jovenes o cualquier otra cosa,

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