Una visita a Bejucal, Villa de sorpresas y tradiciones

enero 18, 2016 | Imprimir Imprimir

torre mirador de bejucal- sitio +s alto del pueblo

 

Fotorreportaje de Luis Rondón Paz

HAVANA TIMES — Conocida por San Felipe y Santiago del Bejucal, o simplemente Bejucal, fue Hasta 2010 perteneciente a la provincia de La Habana. En la actualidad ocupa un área de 120 km2/sup. siendo el de menor extensión y el de mayor densidad poblacional de la Provincia de Mayabeque.

Ubicada al noroeste de esta provincia, con los límites siguientes: al Norte, con los municipios Boyeros y Arroyo Naranjo, de la Ciudad de la Habana. Al Sur, con los municipios de Quivicán, San José de las Lajas. Al Este y al Oeste, con el municipio San Antonio de los Baños.

Centro obrero de bejucal

Fue la primera villa a la que llegó el primer ferrocarril que se construyó́ por España en América en tiempos de la colonia y en toda Iberoamérica. El tramo fue de La Habana a Bejucal y posteriormente prolongado hasta Güines.

Una de las maravillas de su poblado es el mirador del pueblo ubicado en la llamada “Loma del Padre Testé”, cuya sima alojó la “Ciudad de los Niños”. Se identifica claramente una torre sin iglesia de aproximadamente 12 metros de altura que fungió como mirador de la Villa, la cual fue creada en la década de los años 50 por el Padre: Monseñor Ismael Testé y Pérez quien fuera Párroco en Santiago de las Vegas y Bejucal, siendo ésta su obra de mayor beneficio y recordación, construida para dar cobijo y estudios de diversos oficios a niños y jóvenes desamparados de la Villa en aquellos años.

estacion de trenes de bejucal

 

Las Charangas de Bejucal

Bejucal cuenta con una de las tres fiestas populares de mayor tradición del país: Las Charangas de Bejucal, manantial de tradiciones, han barrido las calles de este pueblo con bailables, espectáculos y músicos de notable fama nacional e internacional, con un sabor muy peculiar de lo bejucaleño.

Su toque pintoresco de los tambores viejos y la esencia de “La Musicanga” y “Los Malayos” que hoy se conocen como los bandos “Ceiba de Plata” y “La Espina de Oro” cada uno con sus personajes carismáticos que la juventud revive todos los años en sus fiestas populares. La plaza de la Iglesia se hace protagonista del folclor cubano desde sus orígenes acompañado del despliegue de las danzas afrocubanas y la contradanza española, así́ como el toque de “Los Tambores de Bejucal”.

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